Avsnitt

  • Transmutación

    El secreto de la gracia radica en una frase: Aun con todo lo que soy, Dios sigue siendo Dios. Aun cuando merecemos su ira, Dios sigue extendiendo misericordia. Y aunque cada día necesitaríamos corrección por todo lo que hacemos, aun con todo eso, Dios todas las mañanas hace nueva su misericordia. Lamentaciones 3:22-23 (RVR1960) "Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad."

    Significa que todo lo que experimentamos todos los días de parte de Dios es por encima de todo lo que somos, Dios no obra porque nosotros lo merezcamos, no nos ganamos nada por mérito propio, esto es porque muchas veces construimos y nosotros mismos lo destruimos; realmente somos la peor materia prima que existe. Así que no hay manera de entender la gracia y el favor de Dios si no entendemos lo que significa la frase: "aun con todo lo que somos, Dios sigue siendo Dios”.

    Dios no obra porque yo me lo merezca, sino porque Él es bueno. La mayor evidencia de que Dios es bueno es que, aun siendo lo que soy, tengo todo lo que tengo.

    Y puedo colocar varios ejemplos de lo que somos y de lo que hacemos: Cuántas veces dejamos de diezmar y Dios nos sigue prosperando; Cuántas veces dejamos de ofrendar y Dios sigue proveyendo; Cuántas veces hemos dejado de venir al culto y Dios viene a todos los cultos a esperarnos, para tener un encuentro con nosotros; Cuántas veces dejamos de buscar a Dios, y sin embargo, Dios nos sigue buscando. Porque por encima de todo lo que somos, Dios sigue siendo Dios. Dios no actúa como yo lo hago, porque Él no es igual que yo. Aun con todo, Dios es bueno.

    Aun con nuestras infidelidades, Dios es fiel

    2 Timoteo 2:13 (RVR1960) "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo."

    Por encima de nuestra infidelidad, Dios sigue siendo fiel. En más de una ocasión hemos sido infieles, y de muchas, muchas maneras, somos infieles el día que le dijimos: "A partir de hoy, todos los días voy a orar", y ese día te acostaste a dormir. Fuiste infiel a tu palabra, fuiste infiel a lo que le dijiste a Dios; Dices: "Señor, a partir de hoy, todos los días voy a leer la Biblia”, y resulta que ese día estabas demasiado cansado, pero estabas en tu celular, en tus redes sociales, de modo que no tuviste tiempo para cumplirle a Dios con tu palabra, y fuiste infiel; Sin embargo, al día siguiente, Dios en su fidelidad siguió cumpliendo su promesa contigo, ¿Cuál? "Todos los días te irá bien", y ese día siguiente te fue bien; Aun con tu infidelidad, Dios sigue siendo fiel, porque Él no puede negarse a sí mismo.

    Piensa en Pedro; Imaginemos la escena de la última cena: Jesús les está diciendo a sus discípulos que a donde Él va, ellos no pueden ir, en ese momento salta Pedro, impulsivo, lleno de buenas intenciones, pero confiando demasiado en sus propias fuerzas. Pedro se pone de pie, y lanza una promesa: Juan 13:37 (RVR1960) "Le dijo Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? Mi vida pondré por ti."

    Pero Jesús, que conoce nuestra humanidad mejor que nosotros mismos, lo aterriza de golpe; Él sabe que somos la peor materia prima, que prometemos mucho y cumplimos poco, Juan 13:38 (RVR1960) "Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces."

    Cualquiera se quedaría callado ante una reprensión directa de Dios, pero a veces nosotros somos demasiado orgullosos. Pedro no se quedó callado, se sintió ofendido y decidió discutirle al propio Maestro, se pone de terco e insistente: Marcos 14:31 (RVR1960) "Mas él decía con mayor insistencia: Si me fuere necesario morir contigo, no te negaré…”

    Pedro le está porfiando a Dios, le está diciendo: "Tú te equivocas, yo soy más fuerte de lo que crees”; ¿Cuántas veces hacemos nosotros exactamente lo mismo? ¿Cuántas veces le discutimos a Dios nuestras capacidades y juramos: "Señor, yo jamás haré eso, yo jamás caeré”? Y aquí viene lo más hermoso, la verdadera transmutación, Jesús escucha a este hombre terco que le está discutiendo, Jesús sabe que en unas pocas horas ese mismo hombre lo va a abandonar y lo va a negar con maldiciones ¿Y qué hace Jesús? ¿Le voltea la cara? ¿Le dice "pues quédate solo por orgulloso"? ¡No! Inmediatamente después de anunciarle su caída, en la misma conversación, Jesús suelta una de las promesas de consuelo más impresionantes: Juan 14:1 (RVR1960) "No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí."

    Y pasó exactamente lo que Jesús dijo. Llegó la noche, la presión subió, el miedo lo invadió y Pedro, el mismo que horas antes gritaba que daría su vida, negó a su Maestro con maldiciones y juramentos; Cantó el gallo y Pedro salió a llorar amargamente, rompió su promesa, rompió su palabra, sintió que lo había arruinado todo.

    Cualquiera de nosotros, en el lugar de Jesús, habría dicho: "Hasta aquí llego contigo, Pedro. Me fallaste en mi peor momento". Pero mira lo que pasa el día de resurrección cuando las mujeres van al sepulcro vacío y se encuentran con el ángel, allí reciben un mensaje directo del cielo: Marcos 16:7 (RVR1960) "Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, como os dijo."

    "Y a Pedro" Dios desde el cielo se aseguró de mandar a buscar con nombre propio al que había fallado. El mensaje era: "Díganle a los discípulos, pero especialmente asegúrense de decirle a Pedro, que no me he olvidado de él, que mi cita sigue en pie".

    Y no solo le mandó a avisar, sino que Jesús mismo fue a buscarlo a la orilla del mar, al mismo lugar donde lo había llamado la primera vez. Pedro, sintiéndose indigno y fracasado, había vuelto a su vieja vida de pescador y allí se le aparece el Señor resucitado.

    Cuando lo tiene frente a frente, Jesús no llega a reclamarle: "¿No que ibas a morir por mí? ¿No que eras muy valiente? ¡Mírate ahora!". ¡No! Jesús llega a prepararle el desayuno y a restaurar su corazón roto: Juan 21:15 (RVR1960) "Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos."

    ¡Esa es la verdadera gracia en acción, esa es la transmutación! Jesús no lo desechó por su error. Aun con todo lo que hizo Pedro, aun con sus mentiras, sus negaciones y su cobardía, a Jesús le plació ir a buscarlo, sentarlo a su mesa, perdonarlo y devolverle su propósito.

    Si hoy te sientes como Pedro, avergonzado por lo que prometiste y no cumpliste, quiero que sepas que el Señor te está buscando a ti también, Él sabe exactamente dónde estás escondido en tu culpa, y viene a buscarte porque, aun con todo lo que has hecho, Dios sigue siendo Dios.

    Aun con nuestros pecados, Él nos limpia

    1 Juan 1:9 (RVR1960) dice: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad".

    Aun con mis pecados, Dios sigue estando dispuesto a perdonarme. Todos los días fallamos de una u otra manera en nuestra mente, en nuestra manera de pensar y de actuar, en nuestro corazón. El crecimiento no te lleva muchas veces a la perfección, sino al reconocimiento del error. Crecer no es dejar de fallar, porque nuestra naturaleza humana nos va a hacer fallar, pero crecer es pelear contra el pec...

  • Mateo 15:13 “Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada”.

    El Proceso de Desarraigar el Alma

    La Biblia nos habla de un proceso profundo y transformador: el proceso de desarraigar, de arrancar la raíz. Muchas veces nos desgastamos trabajando en lo externo, enfocándonos en podar las ramas visibles, pero descuidamos lo interno.

    Para entender esto, debemos reconocer nuestra naturaleza tripartita: somos espíritu, alma y cuerpo. Es muy común ver que todo el mundo busca beneficios para su cuerpo: queremos ser sanos, sentirnos bien, prosperar físicamente. De igual forma, buscamos constantemente la bendición para nuestro espíritu: anhelamos recibir de Dios los dones espirituales, los milagros, sanidades y prodigios, pero, ¿cuántos buscan realmente bendecir y sanar su alma? Sanar el alma no se logra con pañitos de aguas tibias, por lo que la verdadera prosperidad está íntimamente ligada al alma, recordemos que el indicador de nuestra prosperidad integral comienza en el interior, está escrito en 3 Juan 2 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

    Es precisamente allí, en el terreno del alma, donde muchas veces fallamos al no trabajar la raíz de nuestros problemas, Jesús fue tajante en Mateo 15:13: "Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada."

    Este pasaje es impresionante y revelador, la Palabra declara con firmeza que todo aquello que Dios no sembró, irremediablemente será desarraigado. Piensa en esto: tu vida es como un campo; en ese campo siembra Dios, pero también siembra tu familia, tus experiencias y la sociedad; y con el tiempo, empiezas a dar fruto de todo aquello que ha sido depositado en ti.

    Sin embargo, hay raíces oscuras que no provienen de Dios y que operan en "modo incógnito" bajo la tierra de nuestra alma. Es imprescindible que miremos profundamente, porque quizás hoy, dentro de ti, existan raíces oscuras que Dios jamás plantó, raíces que hasta el día de hoy no has logrado identificar ni erradicar.

    El mayor peligro de las tinieblas es cuando operan en modo incógnito, escondidas bajo la tierra de nuestra alma, donde no reconocemos lo que hacen ni podemos identificar sus obras destructivas. Hoy es el día para examinar nuestro interior: ¿Hay en ti alguna raíz de mal que deba ser arrancada?

    Brotando desde lo Oculto: La Raíz de Amargura

    "Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados." (Hebreos 12:15, RVR1960)

    La Biblia nos enseña que brotar es aquello que sale desde adentro hacia afuera. Brotar es crecer, producir, germinar, es emerger de lo profundo hasta que se hace visible.

    Traduzcamos esto a nuestra realidad: Muchas veces leemos este versículo y creemos que el problema radica en que alguien se amargó por una situación reciente, pero la Palabra no habla de gente que se amargó de un día para otro; la Biblia nos advierte sobre personas que siempre llevaron esa amargura por dentro, solo que aún no se había evidenciado. La palabra clave y reveladora en este pasaje es que "brotó" una raíz que ya estaba allí pero que no se veía. ¿Cuántas raíces tenemos guardadas en el interior que no se ven, pero que de vez en cuando brotan, emergen y salen a la luz?

    A veces escuchamos decir: "El hermano se amargó en la iglesia". ¡No! No se amargó en la iglesia; siempre fue un amargado, pero la raíz no había brotado, aún no se había manifestado lo que realmente llevaba en su interior, el Señor te está diciendo que hay cosas dentro de ti que todavía no has arrancado y que, en el momento menos pensado, salen a la superficie.

    Vemos personas que llegan a la iglesia, le entregan su vida a Cristo y reciben de Dios, pero nunca empiezan el trabajo de desarraigar las raíces que traen, la raíz sigue ahí, escondida bajo la tierra y escuche bien esto: aunque lo que estaba afuera se haya quemado, se haya dañado, se haya deteriorado, o incluso se haya podado y cortado... mientras quede raíz, siempre habrá el peligro de que algo vuelva a brotar.

    Podar el Carácter vs. Desarraigar la Raíz

    Tristemente, vemos que la iglesia vive modificando el comportamiento, pero no se ocupa de desarraigar el carácter, nos hemos acostumbrado a ocultar los traumas, pero jamás los arrancamos de raíz, y es por eso que, en algún momento de nuestra vida, algo inesperado nace.

    Es entonces cuando decimos: "Pero yo creía que ya había sido libre", "Yo pensé que había resuelto mi problema", la dura realidad es que solo se podó; se cortó la maleza superficial, pero el mal jamás se desarraigó, y en el momento menos pensado, la raíz de lo que realmente llevamos por dentro volvió a brotar.

    El peligro más grande de la raíz es su naturaleza: está diseñada para aferrarse, para agarrarse de algo y evitar ser arrancada. Podemos intentar arrancar una mata por encima, pero es casi imposible sacar todas las raíces de un solo tirón, porque allá en lo profundo, en lo oscuro de la tierra, se agarraron de las piedras, se enredaron en los troncos e incluso se entrelazaron con otras raíces para hacerse más fuertes.

    Muchas veces venimos a la congregación y los pastores empiezan a corregir, a podar nuestro exterior: "Hermano, no hable así", "Baje el volumen", "Hermana, no le grite a su esposo", "No vuelva a maltratar a su familia". Pasamos todo el tiempo simplemente podando, pero inevitablemente llega el momento donde esa raíz brota, renace y reaparece. ¿Por qué? Porque aunque cortaste lo aparente, jamás erradicaste el problema de fondo.

    Hemos permitido que se levante una generación que vive de apariencias, pensamos: "Mientras yo me vea bien por fuera, no importa qué raíz tenga por dentro, no importa lo que lleve en el alma ni quién soy realmente en mi casa", llegamos al extremo de encubrirnos unos a otros: "Mi esposa va a cubrir mis raíces malas porque no podemos dañar la reputación que tenemos como familia".

    Vivimos de apariencias, olvidando que las raíces, tarde o temprano, siempre salen a la luz. Atrévase hoy a confrontar su realidad. "¿Qué raíz tienes escondida que está a punto de brotar?"

    La Contaminación de la Raíz

    Dice la Palabra que la raíz no solo te estorba cuando se evidencia, cuando finalmente brota, sino que además empieza a contaminar a otros. Tienes que entender una verdad espiritual muy seria: cuando lo que está oculto en tu corazón se manifiesta, tus hijos y tu familia es contaminada.

    ¿Qué sucede cuando lo que está adentro empieza a evidenciarse afuera? Alguien dice: "Yo no sé qué me pasó que me puse violento, ¡si yo soy un hombre pacífico!", la realidad es que la raíz de la ira siempre estuvo ahí; nunca la quitaste.

    Nos acostumbramos a culpar a la gente y a las circunstancias, pero en el fondo el problema soy yo, que tengo una raíz que no he logrado arrancar; miremos el fundamento a través de Deuteronomio 29:18: "No sea que haya entre vosotros varón, o mujer, o familia, o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios, para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo." (Deuteronomio 29:18, RVR1960)

    Dios le advirtió esto al pueblo de Israel justo cuando estaban a punto de entrar a la tierra de Canaán. El verdadero problema de contaminación para el pueblo no estaba en los gigantes que habitaban la tierra, ni en las religiones de Canaán, el problema real estaba e...

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  • La Biblia me enseña cómo tener una buena vida, una vida feliz, una vida larga, que es uno de los anhelos que tenemos. Salmos 34:12-14 dice así la Palabra: “¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela” (RVR1960) / “¿Quieres vivir una vida larga y próspera? Dejen de hablar mal de otros, de andar diciendo mentiras; aléjense del mal y hagan lo bueno, procuren vivir siempre en paz”. (Nueva Traducción Viviente - NTV).

    El secreto de vivir bien la vida, no es un secreto. Es una realdad evidente: todos anhelamos una existencia plena y longeva. Pero cuando miramos la Palabra del Señor, encontramos a David escapando de la muerte. Él escribe este salmo en un momento de crisis extrema, cuya historia encontramos en 1 Samuel 21:12-15, cuando tuvo que fingir demencia ante el rey Aquis de Gat para salvar su vida. La Biblia dice que David “cambió su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre sus manos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr su saliva por su barba” (RVR1960). Literalmente recurrió a todo lo humanamente posible para aferrarse a la vida, demostrando cuánto amamos la vida.

    Desde esa profunda experiencia, David reflexiona en el Salmo 34 y nos confronta con una pregunta vital: "¿Quién de nosotros quiere vivir y disfrutar de una buena vida?". Ahí es donde el salmista nos sacude el alma y nos enseña que no se trata simplemente de existir, sino de saber vivir.

    A veces estamos llevando una vida que no es sana, ni correcta, ni se acerca a lo que verdaderamente llamamos una "buena vida". Y lo curioso es que David no nos dice: "Si quieres vivir bien, cuida tus finanzas, acumula riquezas o alcanza el poder". ¡No! Él nos confronta con el carácter espiritual de nuestra existencia. Se mete en terrenos tan profundos que uno dice: "Tal vez nunca lo había mirado desde esa perspectiva”. Él nos habla del poder de nuestra boca, nos urge a apartarnos de la maldad y nos desafía a vivir en paz. Son las preocupaciones, la ansiedad y las tensiones internas las que empiezan a destruir tu cuerpo, tu mente y tu corazón, haciendo que toda tu vida se marchite.

    Y aquí surge una pregunta con la que quiero sacudir tu corazón: ¿Qué tan cerca estamos de Dios hoy? Puede que estemos muy cerca del dinero, del poder, de las propiedades o de los logros terrenales; pero la verdadera pregunta es: ¿qué tan cerca estoy del Creador?

    Una larga existencia es hermosa, siempre y cuando sea una buena vida. Vivir muchos años sumido en la tristeza, el aburrimiento, la enfermedad o la amargura no es una bendición, ¡es una tortura y una maldición! Cuando Jesús habita en el corazón, todo cambia. No te estoy ofreciendo la falsa expectativa de una vida perfecta y libre de aflicciones; te hablo de una vida en la que, al tener a Cristo dentro de nuestro corazón, sabremos exactamente cómo encarar las tormentas. En lugar de permitir que los problemas te derriben y te destruyan, tú vas con fe y te postras ante la cruz, entregándole a Él toda tu carga.

    Esa es la gran diferencia entre el que solo tiene dinero y el que tiene a Dios; tú y yo tenemos al Señor, y sabemos con absoluta certeza que para Él no hay nada imposible. Esa es la diferencia entre el que confía en el poder humano, en las influencias o en las alianzas políticas, y aquel que camina de la mano de Dios. Si anhelas disfrutar de una vida plena, fuerte, renovada y rebosante de entusiasmo, hoy te convoco a correr hacia una vida espiritual sana.

    Por tal razón, nadie alcanzará esa vida bendecida basándose únicamente en la oración; la clave definitiva está en la obediencia. Muchos creen que basta con pasar horas orando o exhibiendo una religiosidad superficial, pero la Palabra del Señor es categórica en Santiago 1:22: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (RVR1960). Cuando decidimos obedecer de corazón, es ahí cuando dejamos las palabras atrás y empezamos a caminar firmes en Su verdad.

    El poder de las palabras

    Algo contundente que nos enseña el salmista es esto: "Si quieres tener una buena vida, tendrás que cuidar la boca". Si no frenas lo que dices, las palabras que salen de tu boca inevitablemente van a causar estragos irreparables. Si empezamos a lanzar palabras hirientes, incorrectas y destructivas, alteramos ese diseño. Cuando en medio del conflicto recurrimos a frases como: "Bruto", "tonto", "no sirves para nada", "nunca debí casarme contigo", "es que mi mamá me lo advirtió, eres un bueno para nada" o "el día que te mueras no te voy a llorar"... todas esas palabras no solo maldicen tu propia vida, sino que destruyen el alma de los demás. Por eso, la Palabra del Señor es tan radical en Proverbios 18:21 al advertirnos: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” (RVR1960).

    Esto es exactamente lo que provocamos cuando le lanzamos ráfagas de amargura a un hijo o a nuestra pareja. La Biblia nos confronta: "¿Quieres vivir bien y disfrutar de largos días?". Permíteme sumarle algo más a esa pregunta: ¿Quieres tener un matrimonio sólido? ¿Quieres ver a tu familia unida? ¿Anhelas que tus hijos te respeten, que en tu hogar te amen y que al llegar a casa corran a abrazarte? Entonces, empieza por gobernar tus palabras, especialmente en los momentos de ira. No fuimos llamados a destilar veneno ni a descargar basura sobre los seres que amamos. El momento de crisis es para ir a derramar nuestro dolor y nuestra frustración, pero de rodillas delante del Señor; allí, en Su presencia, nuestro lamento no le hace daño a nadie. Cuida tu boca y tu vida será mejor; cuida tu boca y el entorno de tu familia cambiará; cuida tu boca y te vas a ahorrar una cantidad inimaginable de problemas. Qué desastre tan terrible provocan las palabras descontroladas en nuestra vida, y es precisamente por ahí por donde debemos comenzar a corregir.

    1.Frenar la lengua

    Si quieres vivir bien y anhelas disfrutar de una larga existencia, el secreto comienza justo aquí: Tenemos que refrenar la lengua. Volvamos a la instrucción de las Escrituras en el Salmo 34; el consejo es claro y directo: "Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño". Dios no anda con rodeos; si de verdad queremos una buena vida, el punto de partida es erradicar el chisme, la crítica, la maledicencia y la mentira de nuestro vocabulario.

    La boca es el espejo del alma. Uno puede intentar camuflar o esconder lo que lleva por dentro durante un tiempo; podemos fingir en el corazón o en la mente, pero tarde o temprano, la boca nos va a delatar. Lo que guardamos en lo más profundo del ser terminará saliendo a la luz, porque la boca siempre revela lo que el corazón intenta ocultar. El mismo Jesús lo dejó establecido con una fuerza impresionante en Mateo 12:34: “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (RVR1960).

    Así que ninguna palabra sale por azar; no es un simple "se me escapó" o "me equivoqué". Es verdad que hay temporadas de profunda crisis o dolor donde el alma se desahoga, como lo hizo Job 7:11 cuando exclamó en su angustia: “Por tanto, no frenaré mi boca; hablaré en la angustia de mi espíritu, y me quejaré en la amargura de mi alma” (RVR1960). Pero una cosa es derramar el quebranto ante Dios y otra muy distinta es andar con la boca suelta difamando, murmurando y lanzando veneno contra el prójimo. Al hacer eso, no solo destruimos a quienes nos rodean, sino que marchitamos por completo nuestra propia vida espiritual.

    Pensemos en lo que brota de nuestro interior cuando un hijo comete un error qu...

  • Juan 5:44 "¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?"

    Tanto el mundo como los cristianos están envueltos en engaños e hipocresías, divisiones, contiendas, iras, celos y envidias; la culpa, vergüenza, falta de perdón, amargura, raíz de amargura, el miedo, resentimiento y orgullo y la respuesta a estos comportamientos son las máscaras. Lo hacemos con el único fin de vernos bien o que nos vean bien.

    Quiero hacer énfasis en una conversación que sostuvo Jesús con unos personajes llamados “Los fariseos”, Jesús le dio la etiqueta de hipócritas y generación de víboras en Mateo 12:34-35 “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas”.

    Y Juan 5:39-40, Jesús les dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida”, los fariseos se comían las escrituras buscando salvación pero ignoraban al verbo, al autor de la Palabra, al autor de la salvación, estos personajes ostentaban el mayor conocimiento de la Ley en su tiempo, eran los "iluminados" de la época; aquellos que parecían comprender la vida mejor que nadie; Si alguien buscaba un consejo sabio, una solución legal o una respuesta espiritual, ellos eran la referencia obligada, pues eran los intérpretes oficiales de la Palabra.

    Sin embargo, a lo largo del ministerio de Jesús, vemos una constante tensión doctrinal con ellos. Jesús no cuestionaba su intelecto, sino su incoherencia, confrontándolos con una verdad incómoda: "El problema no es lo que ustedes saben, el problema es lo que hacen", Mateo 23:2-3 “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen”, prácticamente Jesús los denominó “hipócritas, falsos, mentirosos, vanos e ilusos” personas con falta de decisión para ser verdaderos delante de Dios; ademas los llamó incongruentes …Dicen, pero no hacen.

    Incongruencia es la falta de correspondencia entre una cosa y otra. Es hacer algo que es contrario a lo que decimos. La incongruencia en el cristianismo moderno es que hablamos mucho pero hacemos muy poco. Predicamos tanto el Evangelio pero lo vivimos muy poco. La incongruencia entre lo que hacemos y decimos solo demuestra la falta de autenticidad de nuestra vida. Solo comprueba que existe un gran carencia de verdad en nuestras vidas. No nos hemos percatado que las palabras son menos eficaces que las acciones que realizamos cuando no coinciden unas con las otras.

    La iglesia está enferma de incongruencia, no somos coherentes con lo que creemos, lo que hablamos y la vida real que llevamos; lo que predicamos es diferente a lo que vivimos, hablamos palabras en vez de acciones que muestren que realmente Cristo vive en nosotros, enseñamos pero en realidad lo que enseñamos no lo vivimos, eso se llama religión, escuche esto: “Nuestras vidas deben ser consistentes con lo que somos”.

    Al estudiar las Escrituras, me detuve en tres versículos que me sacudieron. Entendí que el fariseísmo no es un grupo histórico, sino una tendencia del corazón humano que nos afecta a todos hoy.

    El diagnóstico: Fariseos modernos

    Históricamente, los fariseos fueron un grupo influyente en la esfera política, social y religiosa de Israel. Se caracterizaban por una observancia milimétrica de la Ley mosaica y de las tradiciones orales. Eran estudiosos, preparados y muy populares entre el pueblo; de hecho, ellos sentaron las bases de lo que hoy conocemos como el judaísmo rabínico. Sin embargo, esa misma preparación los convirtió a menudo en los principales antagonistas de Jesús.

    El Maestro los confrontaba en tres áreas específicas que, si las traemos a nuestro siglo, actúan como un espejo para muchos de nosotros. Yo los llamaría: “Fariseos modernos”.

    Son personas que están físicamente muy cerca de la iglesia, muy cerca de la Palabra y muy cerca de los rituales, pero emocional y espiritualmente están a kilómetros de una transformación real.

    Piénsenlo bien: hoy en día tenemos más recursos que nunca. Tenemos acceso a miles de prédicas, múltiples versiones de la Biblia, libros, videos, retiros, conciertos y eventos masivos, nunca hubo tanta información espiritual; pero paradójicamente, hay mucha gente que sigue hundida en el fariseísmo: mucha religión, pero poca vida espiritual. Para poder experimentar un cambio genuino y no quedarnos solo en la superficie, necesitamos profundizar en estos tres principios que la Biblia nos revela:

    COMUNIÓN CON DIOS

    En Juan 5:39-40, Jesús les lanza una verdad que quema: "Ustedes escudriñan las Escrituras porque les parece que en ellas tienen la vida eterna... pero no quieren venir a MÍ para que tengan vida".

    Los fariseos eran expertos en información, pero analfabetos en transformación. Ojo, el Señor no está negando el valor de la Biblia; al contrario, está diciendo: "La Palabra es el mapa, pero yo soy el destino". El mapa no te sirve de nada si no llegas al lugar.

    El problema no es la falta de conocimiento, sino la falta de intimidad. La comunión es mucho más que calentar una silla el domingo o leer un capítulo por compromiso, la verdadera comunión nace cuando empezamos a cultivar una vida de oración.

    Yo sé que todos tenemos agendas apretadas, algunos arrancan antes de que salga el sol, otros lidian con los hijos, las prisas del tráfico o las presiones de la oficina, pero la clave de la comunión no es tener "tiempo libre", es hacerle un espacio a Dios en el tiempo que ya tienes.

    ¿Por qué es vital? Porque cuando estás muy ocupado pero no tienes intimidad con el Padre, tu vida se empieza a secar, esta es la razón por la que hay tanta gente irritable, explosiva y amargada. Dicen: "Me siento agotado, no disfruto la vida aunque lo tenga todo". Eso pasa porque te falta el combustible de la intimidad con Dios.

    Necesitas recordar que el Espíritu Santo va contigo en el carro camino al trabajo; está contigo en la oficina; está contigo mientras preparas el desayuno. Él prometió estar con nosotros todos los días, el problema es que lo estamos ignorando. Mateo 28:19-20 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. La oración diaria te transforma; ignorar a Dios te deforma. Si tu única "porción espiritual" es el domingo, te vas a desnutrir, el Espíritu Santo quiere encontrarse contigo en el almuerzo, en la calle, donde sea".

    Muchos cristianos reciben la Palabra con gozo aquí adentro, pero afuera se les seca porque no tienen raíz, así como los fariseos, tenían los títulos, pero no tenían contacto con Jesús. Muchos no encuentran el poder para avanzar en la vida; el poder no está en lo que sabes, sino en a quién buscas.

    No intentes cambiar en tus propias fuerzas; ve a Él y dile: "Señor, yo no puedo solo, perfecciona tu poder en mi debilidad", todo se sella de rodillas, transforma tu trayecto al trabajo en un altar y dale a Dios los primeros minutos de cada actividad, esa decisión es la que realmente te va a transformar.

    EL AMOR DE DI...

  • Mateo 13:24-28 (RVR1960) “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo…"

    La Mente: El Terreno de Conquista

    La mente humana es el terreno fértil que Dios nos entregó. Somos más fértiles que la misma tierra: nuestro corazón es fértil, nuestro ser es fértil, pero nuestra mente es un territorio estratégico. De hecho, el primer escenario de guerra, el primer lugar donde el enemigo ataca, es la mente. Vivimos en la era de los ataques y enfermedades mentales. Entendemos que la mente es el escenario de las grandes batallas espirituales, tal como dice 2 Corintios 10:4-5 (RVR1960): “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

    Mateo 13:24-28 (RVR1960) “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?”

    La Biblia dice que este hombre tenía un campo; nuestro campo es la mente. Él sembró buena semilla, pero mientras los hombres dormían, el enemigo sembró cizaña. El primer punto crítico aquí es que el ataque ocurrió durante el sueño, en la vulnerabilidad de la noche.

    Raíces Invisibles y Frutos Evidentes

    Esa semilla sembrada en la oscuridad echó raíces, nada se hace evidente si primero no se arraiga; Para que una planta brote, ya ha conquistado el subsuelo, esto significa que todo lo que hoy ves manifestado en tu vida, ya tiene una raíz profunda. Debemos recordar lo que dice Proverbios 4:23 (RVR1960): “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”.

    Cuando el trigo produjo grano, apareció la cizaña, los siervos preguntaron: “Señor, ¿no sembraste buena semilla? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?”. La respuesta fue clara: “Un enemigo ha hecho esto”.

    ¿Qué tanto cuidamos nuestra mente? ¿Clasificamos las semillas que entran? Todo campo descuidado se llena de maleza, la maleza drena la vida del buen árbol. Si no revisamos el jardín mental, aparecen pensamientos parásitos que devoran los buenos. Nuestra tarea es: “regar, sembrar, cultivar, cortar y desarraigar todo lo que Dios no plantó”, está escrito en Mateo 15:13 (RVR1960): “Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada”.

    El Ataque a los Fundamentos

    Salmo 11:3 (RVR1960) “Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo?”

    Existe una agenda diseñada para destruir fundamentos. Toda sociedad y civilización se sostiene sobre bases; si estas caen, la estructura se desploma. Estamos viviendo el ataque más grande y silencioso contra los fundamentos de la iglesia: la fe, la moral, el amor, la identidad y la doctrina.

    Semilla 1: La verdad relativa

    La idea de hoy es que no hay verdades absolutas, sino que cada uno tiene "su verdad". Al hacer esto, la verdad se reduce a una simple opinión. La Biblia es tajante en Juan 17:17 (RVR1960): “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”.

    El relativismo dice: "lo que es verdad para ti, no lo es para mí". Pero la verdad no es un sentimiento, yo puedo decir que los gatos tienen tres patas porque vi uno así, pero la realidad es que tienen cuatro.

    Esta semilla se está sembrando especialmente en los jóvenes, llevándolos a creer que "respetar el criterio" es validar el error, no podemos respetar la autodestrucción bajo el nombre de “opinión", Jesús dijo en Juan 8:32 (RVR1960): “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”; sin verdad absoluta, no hay libertad real.

    La postura de la Iglesia: Este concepto ha entrado a las congregaciones. Aunque hay temas opcionales (formas, moldes), los fundamentos son innegociables:

    Jesucristo es el único mediador: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5 RVR1960).La Palabra de Dios es infalible.Somos Trinitarios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.Necesitamos nacer de nuevo y ser bautizados.

    Semilla 2: El Adormecimiento Espiritual

    Mateo 13:22 (RVR1960) “El que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.”

    Dios debe ser el primero. Cuando el primer lugar se comparte, Dios deja de ser el número uno.

    El adormecimiento ocurre cuando convertimos la iglesia en un club social. Debemos estar alertas como está escrito en 1 Pedro 5:8 (RVR1960): “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

    La espiritualidad es personal, no global:

    El congregarse no sustituye el devocional: Orar en la iglesia no reemplaza tu oración en el secreto de tu casa. Mateo 6:6 (RVR1960) dice: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto...”.La prédica no sustituye tu lectura: Que el pastor lea la Biblia no quita tu responsabilidad de escudriñarla.El evento no sustituye la intimidad: La "carga de batería" del domingo no te servirá para toda la semana si no buscas a Dios a diario.

    Semilla 3: La Normalización del Pecado

    Es cuando lo que es pecado se celebra como "ser auténtico". Isaías 5:20 (RVR1960) nos advierte: “¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de las tinieblas luz, y de la luz tinieblas; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”.

    Se han redefinido los conceptos, ahora se dice que no se puede predicar sobre la culpa, solo sobre la gracia, pero ojo: la responsabilidad no es culpa.

    Buscar a Dios, leer la Biblia y orar no es una "hazaña heroica", es tu responsabilidad y disciplina espiritual. Como dice Romanos 12:2 (RVR1960): “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento...”.

    No podemos permitir que se nos "zafen los tornillos" y normalicemos el pecado en casa, lo que está mal, está mal, aunque todo el mundo lo haga. Dejemos de ser "focas de circo" que aplauden cualquier concepto moderno y empecemos a cuestionar lo que contradice la Verdad.

  • "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas." Mateo 6:33

    Existe una verdad que debemos asimilar profundamente: la justicia del hombre jamás podrá compararse con la justicia de Dios, son naturalezas opuestas y para entenderlo, primero debemos identificar los tres tipos de justicia que operan en el mundo:

    La Justicia del cielo: Es la justicia perfecta, basada en el carácter de Dios y en Su Palabra. No busca complacer, sino establecer lo que es recto ante Dios.La Justicia Humana: Es limitada, subjetiva y muchas veces manipulable. Se basa en leyes terrenales que cambian y en el juicio de hombres que fallan.La Justicia de las tinieblas: El mundo de las tinieblas tiene su propio concepto de justicia. El diablo opera bajo una estructura donde intenta distorsionar lo bueno y lo malo, usando la legalidad para acusar y destruir. Es vital entender que incluso en el mundo espiritual de oscuridad hay un orden de "justicia" (o legalidad) que el enemigo usa para reclamar derechos sobre nuestra vida cuando ignoramos las leyes del Reino de Dios.

    Existe un versículo que todos conocemos y abrazamos como una promesa de provisión, pero que pocas veces analizamos en su dimensión legal: "Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas."Mateo 6:33 (RVR1960).

    Solemos enfocarnos en las "añadiduras", pero debemos poner la lupa en la condición: buscar el Reino y Su justicia. Las añadiduras no son automáticas; son una consecuencia de buscar la justicia del Reino, por tanto, debemos entender que la justicia que perseguimos no es la humana, sino la del Reino de los Cielos.

    La Justicia del Reino y su Constitución

    El primer punto fundamental es este: La justicia que buscamos no es humana, para entender esto, debemos comprender el concepto de "Reino". Todo reino se rige por una Constitución. Es imposible determinar qué es justo o injusto si ignoramos la ley que nos gobierna. Para vivir en justicia es imperativo conocer la Ley del Reino.

    Donde existe una Constitución, existen personas constituidas para velar por su cumplimiento. En el Reino de Dios, los ministerios no son solo títulos eclesiásticos, sino figuras legales.

    Efesios 4:11: "Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros." Estos ministerios han sido establecidos por Dios como agentes de la ley espiritual. Su función principal es cuidar y enseñar la justicia del Reino, asegurando que el pueblo de Dios camine bajo los principios constitucionales del Cielo.

    El Desconocimiento de las Leyes Celestiales

    Conocemos a fondo las leyes de nuestra nación, pero a menudo ignoramos las leyes del Reino de los Cielos. Si los ministros han sido constituidos como agentes para cuidar la justicia divina, cabe preguntarnos: ¿Realmente conocemos la Constitución del Cielo? ¿Entendemos cómo operan sus leyes?

    El Caso de Abraham: En Génesis 18:22-25, vemos un ejemplo claro de lo que sucede cuando no comprendemos el funcionamiento legal del Reino. Abraham se acerca al Señor con un argumento basado en su propio concepto de justicia: “¿Destruirás también al justo con el impío? [...] El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?”

    Para entender este escenario, debemos recordar el contexto: tres hombres visitan a Abraham. Dos eran ángeles y el tercero era el Señor. Mientras los ángeles se dirigen a Sodoma y Gomorra con una misión clara, Dios se queda con Abraham. Los ángeles ya iban en camino para ejecutar la destrucción y rescatar a Lot. Dios no se acercó a Abraham para pedirle su opinión o para abrir un espacio de negociación; Él vino a notificarle Su decisión.

    Cuando no entendemos cómo funciona el Reino, cometemos el error de intentar negociar sobre algo que ya ha sido decidido. Dios le notificó Su decisión, y Abraham empezó a regatear: si hay 50 justos, 45, 40... hasta llegar a 10. En cada paso, Abraham se iba quedando sin elementos legales, porque su argumento se basaba en una suposición y no en la realidad de lo que ocurría en las ciudades de Sodoma y Gomorra.

    Resulta asombroso ver a un hombre hablándole de justicia a Aquel que él mismo llama "El Juez de toda la tierra". Es, como dice el dicho, “querer enseñarle a bailar al trompo”; Abraham intentó darle clases de justicia al Juez.

    Abraham llegó a decirle: "Lejos de ti el hacer tal... nunca tal hagas". En su osadía, le estaba sugiriendo a Dios que, si destruía la ciudad, Su carácter de Juez quedaría en entredicho. Abraham perdió porque se quedó sin elementos sólidos y porque estaba pidiendo mal.

    Aprender cómo funciona el Reino es, en esencia, aprender a orar, muchas veces nuestras oraciones no son contestadas porque van en contra de las leyes establecidas por Dios. Él nunca violará Su propio orden; Él vela por Su Palabra para que se cumpla, no por nuestros deseos personales. Dios sabía lo que era justo en Sodoma, pero para Abraham, la justicia de Dios parecía una injusticia.

    Debemos entender este principio fundamental: La justicia no complace, en un juicio, jamás el juzgado, el demandante o el testigo quedan plenamente complacidos. La justicia no está diseñada para dar satisfacción emocional, sino para establecer lo que es debido.

    Si pides justicia esperando que Dios satisfaga tus deseos o tus sentimientos, probablemente te sentirás defraudado. La justicia divina busca el orden y la verdad, no la aprobación del hombre.

    Muchos claman: "¡Señor, hazme justicia!", pero en realidad lo que esperan es que Dios los complazca. Debemos entender una verdad fundamental que cualquier experto en leyes conoce: La justicia jamás satisface plenamente a las partes. En un tribunal terrenal, el que demanda siempre quiere una condena mayor y el acusado siempre espera una sentencia menor. Es imposible que ambos salgan felices.

    Si pides justicia esperando que Dios satisfaga tu necesidad de venganza, ya has perdido el caso. La justicia no está diseñada para satisfacer el ego o el dolor del hombre.

    A veces el demandante se amarga con Dios porque espera un "rayo del cielo" sobre su ofensor y no sucede nada.A veces el juzgado se enoja porque siente que la disciplina de Dios es demasiado dura para "lo poco que hizo".

    Cuando Dios no responde según nuestro capricho, terminamos amargados, enojados o incluso blasfemando, sin entender que Dios ya respondió, pero Su respuesta no alimentó nuestro odio o nuestra sed de venganza; La justicia no es venganza, la justicia es dar a cada uno lo que merece.

    Abraham presentó un caso basado en argumentos que no eran sólidos ya que mientras él intentaba negociar la ciudad por unos supuestos justos, Dios ya estaba sacando de allí a los únicos que realmente lo eran. Abraham abogaba por un escenario inexistente; estaba presentando un caso perdido ante un Dios justo.

    No pierdas tu tiempo presentando casos que no tienen fundamento legal en el Reino, interceder no es simplemente gritar u orar con fuerza, interceder es examinar la validez de nuestra petición. Si pedimos por alguien que Dios ya ha decidido juzgar por su falta de arrepentimiento, nuestra oración no tendrá eco. Debemos alinear nuestros argumentos con la realidad del Cielo, no con nuestras suposiciones humanas.

    La justicia de Dios jamás será comprendida plenamente por la mente humana. Lo que para Abraham parecía una injusticia (la destrucción de Sodoma y Gomorra), para Dios era el ejercicio perfec...

  • El orden no es una opción estética o de organización humana; es un principio de legalidad espiritual. La Biblia nos enseña que Dios no puede respaldar lo que está fuera de Su estructura, de Sus principios y Sus fundamentos. Cuando hay desorden, se rompe la fe y se pierde la credibilidad ante el mundo.

    Cuando entregamos nuestra vida al Señor, Él se encarga de edificar, levantar, corregir y bendecir. Nosotros somos solamente Sus administradores; Él es el dueño de todo y nosotros seguimos Sus planes y propósitos.

    Cuando pretendemos edificar por nosotros mismos, nuestro trabajo es en vano, pues sin el fundamento de Dios, que es Cristo Jesús en nuestras vidas, todo lo que construyamos se derrumbará; no permanecerá. Dice Su Palabra que separados de Él nada podemos hacer. Sin Su ayuda, una casa puede ser solamente el lugar donde la familia vive, come y duerme; pero un hogar es mucho más que eso: es un lugar donde la familia crece, se edifica, se fortalece, se reúne, convive, comparte, se ama y se es feliz. Es el lugar donde se honra a Dios, donde desciende la bendición sobre sus hijos y donde se sienten seguros, bien atendidos y amados. Para comenzar este proceso de restauración y restitución, se hace necesario que el carácter de Dios se impregne en nuestra vida, nuestro hogar y nuestra familia. Ese carácter no puede ser solo de labios; tenemos que accionar para lograrlo.

    Quiero comenzar con un pasaje bíblico que me hizo reflexionar y se encuentra en Mateo 3:13-15: “Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó”. En el tiempo de Jesús, Juan el Bautista predicaba y bautizaba, y el Señor toma la decisión de ir hacia él con el fin de ser bautizado. Este relato de la Palabra me impacta profundamente por varias razones; porque veo a Jesús que —siendo el Hijo de Dios, teniendo una misión asignada y concreta, y contando con el respaldo del Padre y la unción del Espíritu Santo— estuvo dispuesto a hacer las cosas de manera ordenada. Pudiendo actuar bajo Su propia voluntad, prefirió someterse al orden contenido en la frase: “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia”.

    Estoy seguro que, los peores problemas que nos hemos ganado en la vida han sido por hacer las cosas de manera desordenada, a nuestro antojo y parecer. He visto gente dañar hogares porque los manejaron como no debían; he visto personas quebrarse financieramente porque administraron sus finanzas sin orden; he visto a otros arruinar empresas por no seguir los principios correctos. Así podemos encontrar a muchos hombres y mujeres que tergiversaron el propósito de Dios porque no hicieron las cosas con orden, ni respetaron los procesos divinos.

    Por tal razón, es necesario que aprendamos esta verdad como principio fundamental: Dios bendice el orden.

    Dios es un Dios de orden; el enemigo es desorden. Todo lo que corresponde al Reino del Señor debe reflejar orden, mientras que todo lo que se aleja de Dios cae en el caos. Somos herederos de una naturaleza pecaminosa que tiende naturalmente al desorden:

    Es más fácil caer en el pecado que buscar la santidad. Nuestra naturaleza es tendenciosa hacia lo pagano, la desidia y el desorden.Esa es la condición del hombre sin Dios: el desorden, la maldición, la mentira, la hipocresía y la iniquidad.

    ¿Cuántas cosas en nuestras vidas están hoy en desorden? El Señor te dice hoy a través de Su Palabra: “Ordena tu vida”. Nuestra existencia, nuestra casa y nuestro hogar deberían estar ordenados; nuestra vida debería ser un ejemplo de Su luz.

    Cuando examinamos nuestra vida, familia y descendencia, a menudo vemos el resultado de la "contaminación" que hemos permitido en nuestra tierra, y esa es la raíz de muchas crisis actuales. Pero Dios desea rectificar y enderezar todo lo que está torcido, todo lo que hemos desordenado con nuestros actos, Él siempre tiene un plan de redención, restauración y restitución; Cristo compró nuestra redención completa a precio de sangre, llevando en el madero nuestro pecado, nuestra maldad y nuestra iniquidad.

    Cuando aprendes a caminar en orden, Dios te bendice. Cuando administras bien lo que se te ha confiado y aprovechas con integridad las oportunidades, Dios las multiplica. Muchas personas pierden bendiciones valiosas simplemente por falta de orden. Debes entender esto: “Las puertas más grandes que se abrirán en tu vida serán proporcionales a tu capacidad de ser ordenado. Cuando haces las cosas en orden, Dios te confía mucho más.”

    Respetar el proceso

    Cuando aprendes a ser ordenado, Dios te confía mucho más de lo que tienes; pero hay quienes han manejado su vida de una forma tan inadecuada que se hunden cada vez más en sus propios problemas. Antes de que Dios abra los cielos para bendecirte, Él te abrirá los oídos para exhortarte y decirte: "O te ordenas, o no verás Mi bendición".

    ¿Y por qué me apoyo en la historia de Jesús? Porque lo primero que veo en Él es que estuvo listo para respetar el proceso. Dios bendice a las personas ordenadas porque están dispuestas a someterse a los procesos, este mundo, cada día más rápido y afanado, nos ha vendido la idea de que podemos alcanzar cualquier meta en cuestión de minutos; pero las grandes cosas en Dios siempre demandarán un proceso.

    Jesús era el Hijo de Dios, había sido ungido por el Padre, pero aun en Él hubo un proceso, Su autoridad no lo eximió de los pasos establecidos por Dios; En su bautismo, nos dejó el código de conducta para todo aquel que anhele caminar bajo el favor del cielo. Si Jesús se sometió al orden para "cumplir toda justicia", nadie puede pretender recibir la bendición de Dios saltándose las reglas, los tiempos o las autoridades. El orden es el lenguaje de la justicia divina.

    Debemos entender que el proceso es lo que nos prepara para caminar en las bendiciones más grandes: es lo que nos quita lo malo y aumenta lo bueno en nosotros. El proceso forma tu carácter, te enseña a esperar, a confiar, a corregir y, finalmente, a tomar decisiones correctas.

    La tentación de saltarse pasos

    Hay personas que no han aprendido el valor del proceso y, por eso, tratan de omitirlo. ¿Y saben qué me he encontrado? Que todo el que intenta brincarse los procesos podrá lograrlo una vez, pero no dos. He visto gente escalar sin proceso, movidos por el afán, y algún día les toca devolverse para enfrentar lo que en su momento nunca quisieron hacer.

    Por ejemplo, en una relación, el proceso normal debería ser enfocarse primero en la vida: saber qué quieres, trabajar, estudiar, proveer... en fin, ser un buen administrador. Pero veo gente que dice: “Pastor, encontré a mi ayuda idónea”. Están tan enamorados que no escuchan a nadie; se casan, y poco después esa persona les “sabe horrible”. Vienen y dicen: “Pastor, estoy arrepentido, no sé con quién me casé”. Yo les diré qué fue lo que pasó: usted nunca respetó el proceso, y ahora, metido en esa “vaca loca”, le va a tocar volver a empezar desde cero.

    Lo mismo ocurre con las compras innecesarias con tarjetas de crédito; incluso mercados que terminan en el excusado a los pocos días, pero que se pagan en 3, 6 y hasta 12 cuotas. El mercado se acaba en dos semanas, pero la deuda permanece por meses. ...

  • Romanos 8:15 “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción...”

    Definición

    Hablamos de identidad constantemente, pero parece que el concepto se nos escurre entre los dedos. Si hoy te pregunto: "¿Quién eres?", lo más probable es que me des tu nombre. Y eso es correcto, pero piénsalo bien: si mañana te cambiaran el nombre por otro, tú seguirías estando ahí. Seguirías siendo tú. Entonces, la identidad no puede ser solo una etiqueta.

    A veces creemos que nuestra identidad radica únicamente en lo que se puede medir: en nuestra huella digital, en nuestros datos biométricos o en la imagen que nos devuelve el espejo. Y aunque tu físico y tu apariencia son parte de ti, la verdadera identidad es algo mucho más profundo que una foto de documento o una firma.

    Para entenderlo de verdad, miremos la raíz. La palabra identidad nace de la unión de dos raíces: "Ídem", que significa "lo mismo", y el sufijo "tas", que se refiere a una "cualidad o condición".

    Identidad es la cualidad de ser el mismo; es la condición de permanecer siendo el mismo a pesar de las circunstancias, es esa esencia inalterable que no depende de dónde estés, con quién estés o qué tengas puesto. Identidad es, sencillamente, la capacidad de no dejar de ser tú.

    Los diversos "yo" y el diseño de Dios

    Si identidad significa "que yo soy yo y nada me puede cambiar", entonces tenemos un problema grave: dentro de cada uno de nosotros conviven muchos "yo" en conflicto. Está ese "yo" que la cultura moldeó a su antojo, pero que no es el diseño original de Dios; existe el "yo" que nuestros padres proyectaron sobre nosotros, pero que tampoco es el plan que el Cielo tiene para nuestra vida y además, lidiamos con un "yo" llamado espíritu, un "yo" llamado carne y un "yo" llamado alma. La vida entera se nos va en esa búsqueda agotadora de intentar descifrar: ¿quién soy yo realmente?

    Pero escucha esto, porque es aquí donde muchos se confunden, hay quienes dicen con ligereza: "Yo soy así, y Dios me ama como soy" Estás equivocado, Dios te ama porque Su amor es inmutable, no porque ame todo lo que hay en ti. Dios no ama lo perverso, no ama lo profano, ni tiene comunión con el pecado, Dios te ama a ti porque, por encima de tus fallas, Él ve en ti la imagen de Su Hijo.

    Esa es tu verdadera identidad, el día que aceptaste a Cristo como tu Salvador, Su imagen quedó sellada en tu corazón; Cuando el Padre te mira, no ve tu confusión ni tus máscaras; ve en ti la cualidad de ser el mismo, ve la imagen de Jesús, tu identidad no es lo que tú has construido, es lo que Dios depositó en ti a través de Su Hijo.

    Identidad vs. Función y Estatus

    Como creyentes, ha llegado el momento de abrazar la identidad real que Dios nos otorgó. Servir a Dios es hermoso, pero hemos cometido un error peligroso: confundir el servicio con la identidad, escucha bien esto: "Yo no sirvo para llegar a ser alguien; yo sirvo porque ya soy alguien" Mi identidad no es ser pastor; yo desempeño la labor de pastor porque, primero, soy hijo de Dios. Antes de que Dios me llamara a un púlpito, Él me llamó Su hijo.

    El mundo nos empuja a depositar nuestra identidad en funciones, en roles o en un estatus que hoy está y mañana no. Decimos: "Yo soy próspero". Pero te pregunto: si esa prosperidad desaparece mañana, ¿desaparece también quién eres tú? Si tu identidad se tambalea cuando cambian tus circunstancias, entonces no era identidad. Porque la identidad es inmutable; no cambia, no se oxida, no depende del saldo en tu cuenta bancaria.

    Esto nos lleva a una pregunta de examen para el alma: ¿Eres tú mismo donde quiera que vas, o cambias de forma según el lugar donde estés? Si necesitas convertirte en otra persona para encajar, si dejas de ser tú para que los demás te acepten, entonces no tienes identidad; lo que tienes es un disfraz. Y vivir tras un disfraz es la señal más clara de una profunda crisis de identidad. Si necesitas aparentar lo que no eres para que te amen por una mentira, es porque todavía no has descubierto el valor de quién eres para tu Padre.

    El Eje de la Vida: Identidad y Propósito

    Es asombroso comprender que, para un hijo de Dios, la identidad es el eje sobre el cual gira toda su existencia. Existe un orden divino que no podemos alterar: la identidad siempre antecede al propósito. Muchos viven agotados intentando hacer para llegar a ser, cuando la realidad es que tú solo puedes hacer algo con autoridad cuando sabes quién eres. Cuando tu identidad está firme, tu propósito se aclara.

    Si tienes clara tu identidad, no caminas a ciegas. Sabes cuál es tu rol, comprendes tu desempeño y tienes la certeza de qué espera Dios de ti. Conocer quién eres en Él no es un lujo, debería ser la meta principal de cada creyente¿Y saben por qué? Porque si alguien es enemigo acérrimo de tu identidad, es el diablo. Al enemigo le aterra que descubras quién eres, porque sabe que una persona sin identidad es alguien a quien puede manipular a su antojo. Si no sabes quién eres, el enemigo literalmente puede hacer contigo lo que quiera.

    Los Cinco Enemigos de la Identidad

    Para destruirnos, el enemigo no siempre usa ataques frontales; a menudo usa estrategias sutiles para erosionar nuestra esencia. He identificado cinco armas específicas que él utiliza para robarte tu identidad. A partir de ahora, vamos a desenmascararlas una por una:

    La Orfandad

    Vamos a detenernos en el enemigo más peligroso de todos: la orfandad. Dice la Biblia en Romanos 8:15: "Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijo por el cual clamamos ¡Abba, Padre!" (RVR1960)

    Aunque la Palabra nos asegura que fuimos adoptados y que tenemos una identidad nueva, la realidad es que muchos seguimos luchando contra un espíritu de orfandad. Vivimos en una generación de hogares rotos y, como suelo decir, de "huérfanos con padres vivos". Son personas que crecieron con un padre presente físicamente, pero ausente en su función; una paternidad que no se ejerció correctamente deja una orfandad que crece silenciosa en el corazón.

    Hay quienes se sienten huérfanos porque fueron rechazados, abandonados o cargan con el peso de haber sido llamados "un error". Quizás para tus padres biológicos apareciste en el tiempo equivocado o en la agenda equivocada, pero escucha esto: para Dios, tú eres un propósito eterno. La orfandad se manifiesta cuando vivimos buscando desesperadamente la aprobación de los demás; cuando el alma mendiga un abrazo o un beso porque tiene un vacío de paternidad que nada en este mundo ha podido llenar.

    Mentalidad de Huérfano vs. Mentalidad de Hijo

    El gran peligro de no erradicar la orfandad es que terminamos viviendo en dependencia de los hombres, desconectándonos de la presencia constante de Dios. La mentalidad de huérfano te engaña diciéndote que tienes que "trabajar por amor". Te pregunto hoy: ¿Todavía sientes que tienes que esforzarte para que te amen?

    Este es uno de los traumas de la niñez que hemos trasladado a la vida espiritual. Hay personas que sirven en la iglesia solo para que el pastor los note, o para sentirse útiles y recibir un mensaje de texto de felicitación, eso no es servicio, eso es orfandad; El que es hijo no hace nada para "ganarse" el amor, el que es hijo sirve porque sabe que ya es amado. El huérfano sirve para que lo amen, el que es hijo sirve porque el amor del Padre ya lo desbordó.

    El huérfano nunca echa raíces porque vive mendigando afe...

  • Quiero comenzar este mensaje con una historia que nos va a abrir los ojos de par en par. Es una fábula popular que nos aterriza en la realidad: 'El Lobo Ingrato'.

    Resulta que paseaba un hombre por un bosque cuando vio a un lobo colgado de un árbol, atrapado por una pata y boca abajo. ¡Estaba sentenciado a muerte! — ¡Socorro! ¡Ayúdame, buen hombre, o moriré aquí! —gritó el lobo. El hombre, con prudencia, le dijo: — Vaya, lo haría de buen gusto, pero tengo miedo de que luego intentes comerme. — ¿Comerte? —respondió el lobo fingiendo indignación—. ¡Si me vas a salvar la vida! Te prometo, te juro, que jamás te comeré.

    El hombre, movido por la compasión, le creyó. Pero escuchen esto: en cuanto el lobo estuvo en tierra firme, empezó a mirar al hombre con voracidad. — ¡Alto ahí! —dijo el hombre—. ¿Es que no recuerdas lo que prometiste? — Ya lo sé —respondió el lobo relamiéndose—. Gracias por salvarme, pero es que yo soy lobo y siempre seré lobo; mi naturaleza es devorar, así que... 'de malas'.

    ¿Y te parece eso justo? —dijo el hombre con amargura. Bien lo dice el refrán: «Haz el bien, y te pagarán con palos». Escúchenme bien: Usted no le puede pedir gratitud a un corazón que no ha sido transformado. El ingrato siempre terminará devorándote, porque su naturaleza es el 'yo' y nada más que el ‘yo’.

    "El lobo no es malo porque devore, es malo porque prometió lealtad para ser salvo y pagó con traición al ser libre. La ingratitud es el olvido voluntario de un beneficio recibido."

    El veneno que deforma el alma

    ¡Hoy vamos a hablar de un veneno silencioso! La ingratitud, un martillazo que quiebra la confianza.

    ¿Saben por qué? Porque hay gente que mientras te necesita te abraza, pero cuando ya no le sirves, te muerde. Ojo, que de este mensaje nadie sale igual: o te identificas con el que ha sido herido, o te arrepientes de haber sido el que mordió.

    La ingratitud es una fuerza destructiva que puede llevar a las personas a olvidar la ayuda que recibieron durante sus momentos más difíciles. Cuando las personas salen de sus problemas, a menudo se vuelven desleales, desagradecidos e irrespetuosos con aquellos que los ayudaron.

    La ingratitud es una realidad dolorosa que muchos de nosotros enfrentamos en algún momento de nuestras vidas. Es un fenómeno en el que las personas olvidan la ayuda que recibieron cuando más la necesitaban, solo para negarla más tarde cuando les conviene.

    El patrón de la ingratitud

    A menudo comienza con un grito de ayuda. Alguien se encuentra en una situación difícil y se acerca a ti para que te apoye. Proporcionas asistencia, orientación o un oído atento, sin esperar nada a cambio. Pero tan pronto como su crisis pasa, se olvidan de tu contribución. Cuando necesitas ayuda o reconocimiento en el futuro, niegan o minimizan el apoyo que les diste.

    Este patrón no solo es hiriente, sino también frustrante. Te quedas preguntándote si tus esfuerzos valieron la pena y si la persona a la que ayudaste alguna vez estuvo realmente agradecida.

    De la miseria de Lodebar al honor de la Mesa

    Para entender la gravedad de esto, tenemos que ir a la raíz. Dice 2 Samuel 19:25: “Y aconteció que cuando él vino a Jerusalén para recibir al rey, el rey le dijo: Mefiboset, ¿por qué no viniste conmigo?”.

    Para los que no conocen la historia, Mefiboset era un hombre desvalido. Como nieto del rey Saúl, por ley de hombres, le correspondía la muerte. En esa época, cuando un nuevo rey subía al trono, eliminaba a toda la dinastía anterior para no tener rivales. Mefiboset estaba escondido en un lugar llamado Lodebar. ¿Saben qué significa Lodebar? 'Sin pasto'. Un lugar seco, inhóspito, un rincón de miseria donde no crece la esperanza.

    ¡Pero miren la misericordia de David! De allá, de ese hueco, lo manda a sacar el rey. Y no lo saca para matarlo, lo saca para sentarlo a su mesa. David le devuelve las tierras, le pone sirvientes y le devuelve el honor que había perdido. ¡Lo sacó de la basura y lo puso en el palacio!

    Pero un día, el panorama cambió. David se vio bajo ataque, casi lo derrocan y tuvo que huir. Y aquí es donde la ingratitud muerde: Cuando David regresa y se encuentra con Mefiboset, le lanza esa pregunta que corta el alma: '¿Por qué no viniste conmigo?'. Es como si David le dijera de frente: "Mefiboset, cuando tú estabas en la miseria, yo te di todo. Pero ahora, cuando yo más te necesité... ¿dónde estabas tú?". ¡Qué dolor da ver que la mano que te alimentó hoy está sola porque tú decidiste no aparecer!

    Hoy quiero que entendamos algo vital: así como el agradecimiento tiene un poder increíble para abrir puertas, la ingratitud es destructiva; El ingrato empieza a mostrar su verdadera cara en las cosas pequeñas: se nota en el saludo que antes era un abrazo y ahora es un 'hola' seco; en la sonrisa que se apaga; en esa mirada que antes era de aprecio y ahora es de total indiferencia. El ingrato actúa como si ya no te necesitara; ya no hay por qué llamarte ni escribirte.

    La ingratitud es especialista en borrar la memoria del corazón, es como si tuviera un borrador gigante que limpia el pasado del sacrificio y el amor que recibiste, ¡los borra por completo! A mucha gente se le olvidó quién les tendió la mano cuando no tenían nada. No hay dolor más amargo que el que viene de adentro: uno aguanta que lo olvide cualquiera, pero ¡cómo duele cuando te desprecia aquel a quien tú amaste y cuidaste con toda tu alma!

    Mefiboset, el hombre que no tenía esperanza, llega al palacio y se deja cegar por la ambición, Mefiboset estaba sentado a la mesa del rey, pero en sus sueños lo que quería era el trono de David.

    La ingratitud te borra la memoria

    Mefiboset empezó con humildad diciendo: "¿Quién es tu siervo, para que mires a un perro muerto como yo?" (2 Samuel 9:8). Nadie es ingrato de la noche a la mañana; es un proceso lento.David lo sacó de Lodebar, pero el ingrato pronto empieza a creer que merece más.¿No les parece una señal de ingratitud morder la mano de quien les dio el trabajo cuando nadie más recibía su hoja de vida? ¡Agradezca! El agradecimiento es el único escudo contra la arrogancia.

    La ingratitud se disfraza de ambición

    Cuando David huyó, Mefiboset se quedó esperando recobrar el reino de su padre (2 Samuel 16:3).Hay quienes buscan lo que no les pertenece en lugar de valorar lo que ya tienen. La ingratitud asoma cuando sientes que "ya no necesitas" al que te ayudó.Crecimiento sin gratitud siempre termina en traición. Si tu subes de nivel pero tu gratitud se queda abajo, tu eres un traidor en potencia.

    La ingratitud nunca termina bien

    El camino del ingrato es un callejón sin salida. David le preguntó: "¿Por qué no viniste conmigo?". En realidad le decía: "¿Dónde estabas tú cuando yo más te necesitaba?”.Así como la gratitud da, la ingratitud quita. David terminó quitándole parte de las tierras.El ingrato es un experto recordando lo que le faltó, pero es un ignorante de lo que recibió.Cuentan los errores de los demás, pero entierran los favores que los mantuvieron con vida.

    Cuando tu te olvidas de quién te levantó, un día volverá a caer. Hay personas que olvidan la mano que las sacó del pozo, pero son especialistas en morder esa misma mano que un día las ayudó. ¡Qué peligroso es perder la memoria del corazón!

    Cuando eres agradecido valoras todo lo que Dios te ha dado, sea poco o sea mucho, el agradecido disfr...

  • La Iglesia de hoy esta enfrentando uno de los problemas más terribles de todos los tiempos en su historia, LA TOLERANCIA Y LA ALCAHUETERÍA. Desde el comienzo Dios ha anhelado un Pueblo que sea Su Pueblo y que Dios sea su Dios; para que esto ocurra es necesario que la iglesia sea transformada conforme al carácter de Dios.

    Para poder entender el Código de Redención es necesario ir a los inicios, a los tiempos del Éxodo; El pueblo Hebreo (El pueblo de Dios) fue sometido a tributos y a esclavitud y opresión, los amargaron con dura servidumbre y los hicieron servir con dureza en toda labor del campo y en todo su servicio los obligaban con rigor.

    Nace Moisés, al que Dios designó para sacar a Su pueblo (Israel) de la esclavitud, crece y ve a sus hermanos en duras tareas, mata a un Egipcio que maltrataba a uno de los suyos y por temor a que Faraón lo mate huye de Egipto hacia la tierra de Madián.

    Muere el rey de Egipto y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre y clamaron y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre y oyó Dios el gemido de ellos y se “Acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob y miró Dios los hijos de Israel y los reconoció”.

    Dios llama a Moisés estando apacentando las ovejas de su suegro Jetro, sacerdote de Madián, en el monte Horeb, monte de Dios y el Angel de Dios se le aparece en una llama de fuego en medio de una zarza… Se identificó como el Dios de Abraham, Isaac y Jacob y le dijo: He visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto…Y toma la decisión de libertarlos.

    Muchos de los que están aquí, que forman parte del pueblo espiritual de Dios, necesitan ser reconocidos por Dios, y hoy están clamando por causa del Egipto que se ha introducido en sus vidas, su hogar y su familia y hoy te invito a que levantemos nuestra voz y clamemos a cuello tendido: “Señor mira mi aflicción, reconóceme como tu pueblo, ayúdame, sácame de la esclavitud en la que estoy…” Dios ha visto la aflicción de su pueblo y ha oído el clamor a causa de nuestros exactores, ha conocido nuestras angustias y ha descendido hoy para librarnos de mano de todos nuestros enemigos.

    El código de la Redención consta de:

    El Misterio de la Cruz: Muerte para Redimir

    Entender la Cristología es, en esencia, entender el Evangelio; sin embargo, muchos llenan las bancas sin comprender la magnitud de la Cruz. Dios, en su naturaleza eterna, no tiene principio ni fin, pero se hizo visible y ocupó un cuerpo humano con un propósito sagrado: poder ser herido. Si Cristo no se hace hombre, no puede participar de la muerte, y es precisamente esa entrega la que hace a Dios aún más grande ante nuestros ojos.

    Vivimos en una cultura que busca el crecimiento pero le huye a la muerte; el miedo humano se resume en esa palabra. Pero el Señor vino con un diseño claro: se hizo hombre para poder morir y murió para poder redimir. ¿Por qué este sacrificio extremo? Porque sobre nosotros pesaba una demanda judicial del tribunal del cielo que exigía el cumplimiento de una ley tajante: "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." — Romanos 6:23 (RVR1960)

    Sin Cristo como nuestra redención, lo perderíamos todo para siempre. Por eso se manifestó el misterio de la piedad: para que en ese madero, Aquel que es eterno pagara nuestra deuda y nos devolviera la esperanza.

    Hoy muchos ostentan cruces, pero carecen de la doctrina de la cruz. Debemos entender que, en su origen, la cruz no era más que una herramienta de tortura y vergüenza; miles murieron en ellas antes y después de Cristo, pero fue Aquel que se entregó en ese madero quien la hizo memorable y gloriosa para nosotros. Por eso, mantener a un Cristo colgado en una cruz hoy es una ofensa directa a la Resurrección y una victoria indirecta para el enemigo, quien intenta susurrar que la obra no se consumó. Pero la Palabra es contundente: "No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor." — Mateo 28:6 (RVR1960)

    Pablo, un hombre de linaje y poder, entendió que el Evangelio no se mezcla con méritos humanos ni filosofías baratas. Mientras el mundo intentaba (y sigue intentando hoy) convertir la cruz en una decoración eclesiástica o en una ley de hombres, Pablo fue tajante al declarar que nuestra única jactancia es el sacrificio que nos separa del sistema del mundo:

    "Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo." — Gálatas 6:14 (RVR1960)

    La cruz jamás fue un símbolo estético; es el escenario de la gloria donde el instrumento de vergüenza se convirtió en nuestra mayor victoria.

    Dios es tan grande que estuvo dispuesto a perder Su vida para que nosotros tuviéramos vida; perdió Su lugar de gloria para darnos a nosotros un lugar ante el Padre. Sin embargo, el drama de hoy es que se habla demasiado de lo que el cristiano puede poseer y muy poco de lo que Cristo ya consumó. Hemos cambiado la predicación de la Redención por una psicología barata y "píldoras de optimismo" que solo alimentan el ego. La prédica moderna gira en torno al "yo", a cómo sentirme bien, cuando el mensaje bíblico gira en torno a cómo morir al pecado.

    ¿Qué es la Cruz? La Cruz es muerte. Es el escenario donde el sacrificio y el arrepentimiento le ganan la partida al deseo humano. Por eso el mundo no la entiende, pero para nosotros es la fuente de autoridad:

    "Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios." — 1 Corintios 1:18 (RVR1960)

    La Cruz es el único poder que me permite morir a lo que yo soy para vivir para Aquel que me salvó. Si Jesús dejó Su trono para morir por mí, ¿cómo me atrevo yo a no morir a mis gustos para agradarlo a Él? La Cruz no es una sugerencia, es el poder para transformarme, para renunciar a la iniquidad y para abandonar lo que Dios aborrece. A todo aquel que dice "no puedo", el Código le responde: necesitas el Evangelio de la Cruz. Porque el seguimiento de Cristo tiene una condición innegociable:

    "Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame." — Lucas 9:23 (RVR1960)

    La Sangre: El Precio Innegociable de Nuestra Libertad

    Llegamos a la esencia misma del Evangelio: la Sangre. Este es el mensaje que define nuestro destino eterno; o nos lleva al cielo o nos hace perderlo todo. El apóstol Pedro nos llama a un temor reverente, recordándonos que nuestra libertad no tiene una etiqueta de precio humana. No fuiste rescatado con oro ni con plata, que son cosas que perecen y se devalúan, sino con la divisa más alta del Reino: "Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir... no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación." — 1 Pedro 1:18-19 (RVR1960)

    Nuestra herencia vacía y esa vana manera de vivir no se podían pagar con lo que el hombre cuenta con sus manos. Fue necesaria la Sangre Preciosa de Cristo, un sacrificio que jamás fue un "Plan B" de emergencia, sino el diseño eterno de Dios manifestado hoy por amor a nosotros. ¡Nuestra esperanza no descansa en un mártir derrotado, sino en el Dios vivo que levantó a Cristo después de que Su sangre fuera derramada para nuestra redención!

    Pecar contra un Dios Santo no es un error de cálculo; es un riesgo eterno. El pecado no respeta vocación ni estatus social, y cuando se vuelve continuo, nos expone al castigo d...

  • ¿Qué tienes escondido? Esa es la pregunta con la que quiero sacudir tu corazón hoy. ¿Qué secretos guardas bajo llave con la esperanza de que permanezcan en la oscuridad para siempre? Hoy vengo a traerle una alerta roja a la iglesia: ¡Cuidado con lo que tienes escondido!

    "Doble Fondo” es un compartimento fabricado con astucia, diseñado para engañar al ojo humano; por fuera, la maleta o el vehículo parecen normales, pero en su interior esconden un compartimiento que no debe ser descubierto.

    El ser humano tiene esa misma tendencia: Construimos un doble fondo en nuestra alma y nuestro corazón y allí escondemos pecados, heridas o hábitos; lo que tú escondes es una carga clandestina que te mantiene en cautiverio, por esta razón yo te pregunto hoy: ¿Qué estás escondiendo en la profundidad de tu alma? ¿Qué hay oculto en tu vida sexual, en tu comportamiento privado o en tus sentimientos? La Biblia dice en Lucas 8:17 "Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni cosa escondida, que no haya de ser conocida, y de salir a luz.” No te engañes creyendo que porque está "guardado", está bajo control. Lo que el hombre esconde, tarde o temprano, la vida lo saca a relucir.

    Los Niveles del Escondite

    Vayamos a la Palabra en el libro de Josué 7, habla de la historia de un hombre llamado Acán, quiero que observes la confesión de Acán en el verso 21: “Vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro... y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.” (RVR1960), yo quiero mostrarles algo más profundo y lo encontré en la versión NTV: “...la plata está enterrada aún más profundo que el resto de las cosas”. Acán no solo pecó, sino que diseñó niveles de escondites, puso lo más “visible” arriba, pero lo que más le importaba asegurar lo colocó en un nivel de profundidad aún mayor.

    Eso es exactamente lo que hacemos nosotros, tenemos el pecado que “medio se ve”, pero debajo de ese, hay otro nivel de engaño, y en lo más hondo, donde creemos que ni el Espíritu Santo llega, enterramos lo que más nos avergüenza.

    El problema es que el pecado no es un objeto inerte, el pecado es materia viva que, al estar oculta y sin oxígeno, se fermenta. Lo que escondes se pudre en el alma, genera gases de culpa y termina envenenando todo tu interior, muchos caminan con una sonrisa, pero por dentro están siendo carcomidas porque dejaron algo escondido en ese nivel “más profundo” que los está matando lentamente.

    Pero en medio de esta alerta, les traigo la noticia que su alma necesita: ¡Cristo está hoy en este lugar! Él no vino a esta transmisión ni a este templo a señalarte con el dedo, ni a exponerte para avergonzarte; Él vino para decirte: “Si me entregas eso que tienes enterrado, yo puedo sanar todo tu ser hoy mismo”.

    No sé qué guardas en el doble fondo de tu celular, de tu computador o de tu oficina, pero hoy la luz de Cristo va a lanzar un chorro de claridad sobre nosotros, no fuimos llamados a vivir vidas clandestinas, el diablo te vende la idea de que “si lo escondes, no pasa nada”, ¡Mentira! Lo que se esconde no sana, se descompone.

    El Veneno que Pudre la Relación con Dios

    Hoy es el día de la limpieza profunda, todo lo que tienes escondido en el doble fondo de tu vida lo vamos a sacar a la luz; todo lo que no proviene de Dios tiene que ser expulsado, ese pecado, esa inmundicia y esa inmoralidad no pueden seguir ocupando espacio en tu corazón: ¿Sabes por qué soy tan radical con esto? Porque lo que está escondido termina pudriendo tu relación con Dios, el pecado oculto funciona como una filtración de agua en los cimientos de una casa: no se ve, pero está debilitando la estructura cada segundo. Por eso hay personas que hoy ven la presencia de Dios como algo distante, frío o aburrido, no es que Dios se haya ido, es que tu alma se está pudriendo por dentro y ese “olor” a pecado te impide disfrutar de Su santidad. El pecado oculto te vuelve cínico, te hace denigrar de la fe y te aleja de la fuente de vida. La Biblia es tajante en Isaías 59:2: “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.” (RVR1960)

    El que tiene cosas escondidas es el que está frenando la bendición de todo su hogar, Dios es un Dios de oportunidades y hoy te está dando una para que saques esa basura antes de que se pudra del todo, porque hay una ley espiritual: si tú no le confiesas lo escondido al Señor en lo secreto, Él hará que lo escondido sea público ante todo el mundo.

    Miren lo que Dios le revela a Josué cuando Israel empieza a perder batallas que antes ganaba con los ojos cerrados. Dice Josué 7:12: ”Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de entre vosotros.'” (RVR1960)

    Entiéndelo bien: Dios no es que pierda la batalla, es que Él decide retirarse donde hay pecado oculto, ese “doble fondo” que tienes en el celular, ese historial que borras en el computador, está ahuyentando la presencia de Dios de tu sala, de tu alcoba y de tus hijos; y no te confíes en tus contraseñas complejas, el Espíritu Santo es el mejor “hacker” del universo, Él conoce cada arroba, cada punto y cada mayúscula de tus claves. ¡Imagínate que el Señor le dicte la clave a tu esposa en un sueño!. Fuera de bromas, iglesia, no hay clave que oculte la verdad ante Aquel que todo lo ve. Destruye hoy lo que está destinado a la destrucción, para que la bendición pueda volver a entrar a tu casa.

    El Problema de Acán: Sordera Espiritual

    El problema de Acán no empezó cuando vio el oro; empezó mucho antes, cuando decidió no escuchar. ¿Cuál era el mandato? Josué 6:18-19 dice: ‘"Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis. Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.” (RVR1960)

    Esta fue la instrucción que Dios entregó al pueblo antes de entrar a Jericó, lo único que tenía que hacer el pueblo era escuchar y obedecer y aquí es donde mucha gente se confunde, la Biblia no usa una palabra para “oír” y otra para “obedecer” como si fueran cosas separadas, la palabra es Shema (Escuchar y obedecer). Acán estuvo en la reunión, oyó las instrucciones de Josué, oyó las trompetas, pero no hizo Shema. Él oyó sonidos, pero no escuchó con el corazón. Y ese es el drama de la iglesia hoy: nos hemos vuelto expertos en oír sermones, pero analfabetos en vivir en Shema (Escuchar y obedecer).

    Si tú dices: 'Yo escucho a Dios', pero sigues con el 'doble fondo' en tu vida, el hebreo tiene una respuesta dura para ti: No estás escuchando, solo estás oyendo ruidos. Porque el que vive en Shema entiende que la instrucción de Dios no es una sugerencia para debatir, es una realidad que transforma lo que haces con tus manos.

    Punto Final

    Quiero finalizar con algo más peligroso que tener un pecado oculto: tenerlo y no hacer nada al respecto, esto ocurre cuando te acostumbras a vivir con el “doble fondo” y sigues como si nada a pesar que te estás pudriendo por dentro; y llegará un día en que los tuyos —tu esposa, tus hijos, tus amigos— ya no aguantarán más la peste de tu engaño. Así como Dios se retiró del campamento de Israel, las personas que am...

  • La Paradoja de la Vida

    A esto se le conoce como la paradoja de la vida: el hecho de que todos nosotros, aunque tenemos muchas cosas buenas, también tenemos cosas malas. Es una realidad que debemos aceptar. Gloria a Dios por lo bueno que hay en nosotros, pero a veces también sale lo malo, y eso termina complicándonos la existencia y trayendo tristeza a nuestro corazón.

    Cuando nos damos cuenta de que actuamos en contra de nuestros principios bíblicos, de nuestros valores, sentimos un peso en el alma. Ese sentimiento de tristeza es útil, porque nos avisa que algo anda mal. Sin embargo, no basta con sentirnos mal o reflexionar por un momento; tenemos que ir más allá. La verdadera reflexión sirve para conocernos a fondo y detectar qué cosas debemos sacar de nuestra vida de inmediato. Hay cosas que nadie va a quitar por nosotros; nos toca a nosotros mismos removerlas.

    La Biblia dice que seamos transformados en nuestra manera de pensar por medio del Señor, Romanos 12:2 (RVR1960): "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta." Entonces, la transformación genética que va a ocurrir hoy es que Dios va a empezar a darle forma a tu genética de acuerdo a cómo Él la diseñó para cada uno de nosotros.

    Romanos 5:12: "Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron."

    El diseño de Dios para ti era que no tuvieses enfermedad; Dios no diseñó la enfermedad. La enfermedad es el resultado de la rebeldía, del pecado y de la desobediencia. Dios diseñó un hombre inmune a todo, en condiciones perfectas, que no conocía la muerte. Pero la enfermedad y la muerte entraron al hombre y se modificó la genética.

    El Diagnóstico Genético

    Tus hijos son el resultado de lo que tú eres y ellos heredan lo que tú cargas, la genética que hay en tus hijos es tuya, cada embarazo tiene una consulta obligatoria de genética. Te sientas con un genetista y empieza a hacerte un cuestionario de vida: mamá, papá, abuelo, tío... El médico no pregunta por tus gustos, pregunta por tu árbol: "¿Hay diabéticos? ¿Asmáticos? ¿Hipertensos?”. El médico sabe que tu hijo, por ser tu hijo, es proclive a padecer todo lo que hay en el historial familiar, buscan hasta el grupo sanguíneo y el factor.

    La Bíblia registra la crisis en el ADN, tres generaciones enfrentaron exactamente el mismo muro para que la promesa no naciera: El Pueblo de Israel.

    Sara: "Mas Sarai era estéril, y no tenía hijo." (Génesis 11:30)Rebeca: "Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.” (Génesis 25:21)Raquel: "Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril." (Génesis 29:31)

    No era cuestión de medicina, era un ataque a la promesa que Dios dió, el enemigo no ataca a la mujer, sino a la semilla. Tres generaciones con el mismo problema no es coincidencia, es un "patrón de bloqueo”.

    Si en tu familia los proyectos se mueren o nada da fruto, estás ante este ADN. ¡Pero la intercesión de un Isaac rompe el ciclo! Esa expresión sale de un momento clave en el libro de Génesis que marca la diferencia entre simplemente "heredar un problema" y "decidir cambiar la historia" a través de la oración. Génesis 25:21: "Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril; y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer.”

    La Raíz que te Sustenta y el Refrán del ADN

    Tu pasado está saturado de errores, pero la pregunta hoy no es lo que hiciste, sino qué le vas a dar a tus hijos, por eso te digo que no seas arrogante con tus raíces porque, mira lo que dice Romanos 11:18 (RVR1960): "no seas arrogante para con las ramas; pero si eres arrogante, recuerda que tú no eres el que sustenta la raíz, sino que la raíz es la que te sustenta a ti".

    Somos el resultado de lo que nuestros padres fueron, y a veces miras a tu familia y piensas si te hubieran dado el derecho a elegir qué sacar de cada uno, como los ojos del abuelo o el cuerpo de la abuela, pero la realidad es que no puedes cambiar lo que te sostiene y muchas veces queremos corregir cosas que no se pueden corregir de manera normal. Queremos cambiar a nuestros hijos a golpes, a gritos o a maltratos, y no se puede, queremos que sean de una manera y no lo logramos porque lo que los sustenta a ellos es su genética.

    Dime, ¿a cuántos se les ha ido la mano corrigiendo?, porque a veces empiezas hablando y terminas golpeando o gritando, pero ten cuidado cuando tu alma desea matar algo, porque queremos cambiar la genética a golpes pero hay una herencia no escrita que se activa en ellos. A veces odiamos lo que vemos en nuestros hijos porque sabemos que nosotros fuimos los que se lo dimos, y en el fondo odiamos lo que dimos, pero escucha bien: la única manera de transformar los genes es a través de la sangre del Cordero inmolado, porque Él es quien mete en nosotros la genética divina y destruye la humana.

    Nadie era más experto en genética, cuando esta ni siquiera era una ciencia, que la Palabra de Dios, y por eso en Ezequiel 16:44 dice: "He aquí, todo el que usa de refranes te aplicará a ti el refrán que dice: Cual la madre, tal la hija”, de tal palo, tal astilla, y mira lo que sigue en Ezequiel 16:45 (RVR1960): "Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y hermana eres tú de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo".

    Aquí la Biblia habla de una genética de rechazo familiar, de decir "no quiero esposo, no quiero hijos", lo cual es una herencia de irresponsabilidad y abandono, pero debes entender que casarse es igual a ser responsable.

    Tus hijos no van a ser responsables viendo a un padre irresponsable, porque atender a un hijo no es solo darle ropa y comida, sino que es sentarte a dialogar, es jugar, es llevarlo a la cama para arroparlo y enseñarle que antes de dormir hay que orar, para que ese niño se duerma con el último recuerdo del día, el beso de su padre.

    La Elección Personal: Rompiendo el Ciclo

    A veces el enemigo usa tu genética en tu contra, pero tú eres responsable de cambiar la historia, si en tu familia vienen de divorcios, pelea por tu matrimonio. Si en tu familia nadie está casado, sé tú el primero que en marcar la diferencia haciendo un hogar conforme a los principios que el Señor enseña en Su Palabra.

    José decidió no ser el mismo mentiroso que su papá Jacob, su abuelo Isaac y su bisabuelo Abraham. Abraham mintió en Egipto, Isaac mintió en Egipto, Jacob fue un engañador. Pero cuando José llegó a Egipto, no mintió, recuerda que la integridad es una decisión, no una herencia: Génesis 43:33: "Y los sentaron delante de él, el primogénito conforme a su primogenitura, y el más joven conforme a su juventud; y los hombres se miraban unos a otros con asombro.” José sentó a su familia a la mesa y le dijo al Faraón: "esta es mi familia”., rompió el ciclo de la mentira por elección.

    La Importancia de Arrancar el Problema de Raíz

    Para que un cambio en nuestra vida sea real, no podemos conformarnos con arreglar solo lo que se ve por fuera; tenemos que ir a la profundidad y "desarraigar" lo malo. Si hay algo en nuestra raíz que nos está alimentando con veneno, eso terminará afectando nuestro crecimiento espiritual, nuestra paz y nues...

  • La vida no pasa por nosotros en vano; la vida nos cambia, nos golpea, nos abraza y, sobre todo, nos marca. Si hoy pudiéramos ver nuestra existencia a través de un escáner espiritual, veríamos que somos un mapa de cicatrices y marcas. Hay marcas que nos enorgullecen y otras que intentamos ocultar bajo el maquillaje del éxito o la sonrisa fingida.

    Existen marcas en el cuerpo que cuentan historias de batallas físicas, marcas en el alma que guardan el eco de palabras que nos hirieron, y marcas en el espíritu que definen nuestra eternidad. Todos, sin excepción, hemos sido marcados por la luz o por las tinieblas.

    Pero antes de que el mundo pusiera el zapato en tu cuello, antes de que el primer trauma intentara definirte o la primera bendición te alegrara, ya existía un sello sobre tu diseño. Porque antes de que fueras un pensamiento en la mente de tus padres, ya eras una marca indeleble en el corazón del Creador.

    Dios colocó una marca indeleble en tu vida

    Somos marcados para un propósito que trasciende nuestro entendimiento. Hay una marca que precede nuestro nacimiento al mundo, lo podemos ver en Jeremías 1:5 “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.”

    Esto nos revela que Dios planifica nuestra vida, aún antes que fuésemos implantados en el vientre de nuestra mamá; En el caso de Jeremías, coloco una marca de “santificación”, la cual significa apartar algo como propiedad exclusiva.

    Dios puso un sello sobre tu vida diciendo: “Eres mío y me vas a servir”, esta es una marca en el espíritu, grabadas desde la eternidad, que ningún error humano ni ninguna circunstancia temporal puede borrar. Tu ADN espiritual es indeleble porque la tinta es la voluntad de Dios. De hecho cuando estabas en el vientre de tu madre, la Palabra dice que “Sus ojos vieron tu embrión y en Su libro estaban escritas todas aquellas cosas que luego fueron formadas, y todo lo que está escrito se cumple en ti, si o si, Salmos 139:16 “Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”.

    Torcemos el camino

    En el camino aparecen las marcas en el alma; cicatrices, historias del pasado que quedan ahí, guardadas en el corazón, por tal razón es vital entender que, aunque el Señor sana la herida, la cicatriz siempre permanece, con el único fin de contar una historia; La herida habla del dolor, pero la cicatriz habla de la supervivencia y de la sanidad. La cicatriz es la prueba de que el enemigo o la vida te golpearon, pero no pudieron destruirte.

    Marcas Espirituales y el Efecto Caín

    Hay marcas profundas que no se ven con los ojos naturales, pero que gritan en el mundo espiritual. Yo lo llamo "El Efecto Caín".

    Recordemos el momento en que Caín mata a su hermano Abel. Al derramar esa sangre, se activa una ley espiritual. La Biblia dice en Génesis 4:10 (RVR1960): "Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra."

    En ese instante, una marca espiritual se grabó en Caín. Por dondequiera que él caminaba, su pasado lo seguía como una sombra. Era “El sello del asesino”, un sello de culpa que, aunque no era un tatuaje físico, causaba un efecto real. Génesis 4:11-14 “Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra. Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado. He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará”.

    Existen marcas que no se ven, pero que despiertan reacciones en los demás y en las tinieblas. Hay personas que se preguntan: “¿Por qué todo el mundo me rechaza?”, sin saber que cargan una marca espiritual de rechazo. Otros se preguntan por qué siempre terminan en soledad o traición, y es porque hay marcas de abandono grabadas en su historia que operan como imanes espirituales. Caín caminaba con una marca de muerte que solo podía atraer más muerte.

    Sin embargo, aquí es donde resplandece la misericordia, ante la sentencia de que cualquiera que lo encontrara lo mataría, Dios interviene. La Escritura nos dice que Jehová puso una marca en Caín, pero esta vez no era para juicio, sino para preservación, fue una marca de gracia preventiva, para que el ciclo de …………. se detuviera; Si Dios tuvo esa consideración con alguien que cargaba una marca de homicidio, ¡imagina lo que quiere hacer con las marcas que tú no buscaste, pero que hoy te hacen sufrir! Génesis 4:15 “Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara”.

    Dios quiere cambiar tu marca de rechazo por una marca de aceptación; tu marca de traición por una de fidelidad; la marca de la ruina por la bendición y la prosperidad; tu marca de enfermedad por sanidad…

    Marcas Generacionales

    Hay marcas que actúan como receptores espirituales, emiten señales que atraen ciertos espíritus o generan situaciones difíciles de afrontar en la vida, es por esto que algunos se preguntan: ¿Por qué siempre me traicionan? o ¿Por qué el rechazo me persigue? O ¿Por qué siempre ando en ruina, en escasez? Es porque hay una marca que está "llamando" a ese espíritu.

    Esto se vuelve más serio cuando hablamos de la familia. Cuando una familia es marcada, la simiente —la generación que se levanta— vive bajo el estrago de esa marca generacional. Cada linaje tiene su sello. Lo vemos en la Biblia con las doce tribus de Israel; cada una estaba marcada por Dios con un propósito, pero también cargaba con las características y las maldiciones de sus ancestros.

    Hoy, muchos de nosotros lidiamos con esas marcas, sabemos que estamos luchando contra "eso" que también atormentó a nuestro padre o a nuestro abuelo, estamos en una batalla interna contra una marca que no pedimos, pero que portamos, y a veces no sabemos ni cómo enfrentarla. Pero escucha esto: Dios reconoce esas marcas que alteran tu entorno, y así como hizo con Caín —a quien le puso una marca de gracia sobre su marca de juicio— Él está listo para intervenir en tu vida, tu familia y tu descendencia.

    La cadena se rompe cuando alguien en la familia se levanta y dice: "Yo voy a cortar con la marca que porta mi linaje". Es ahí cuando la marca de los ancestros se rinde ante la marca del Todopoderoso.

    Cicatriz vs Herida

    Hay algo que debemos entender sobre las marcas del alma: la cicatriz es la evidencia de una herida que sanó, pero que dejó un registro. A menudo, en nuestra desesperación, intentamos borrar las cicatrices, pero las cicatrices no se borran, confundimos sanar con olvidar.

    Escucha esto: si al recordar lo que te sucedió todavía hay dolor, es señal de que la herida sigue abierta. Pero si al recordar ya no hay dolor, entonces lo que tienes es una cicatriz. La marca permanece, pero el tormento se ha ido.

    Toda herida deja una marca; algunas son visibles y otras son secretas, solo tú las conoces; el problema es que vivimos en una generación enferma de apariencia. Las redes sociales han impuesto un estigma destructivo: "Luce bien, aunque estés roto; que tu familia se vea perfecta, aunque se esté cayendo a pedazos; aparenta riqueza, aunque no puedas pagar tus deudas".

    Este esti...

  • El "Senaquerib" que te Acecha

    En la vida espiritual, hay momentos donde, a pesar de nuestra fidelidad, enfrentamos ataques. El rey Ezequías era un hombre fiel, pero eso no evitó que Senaquerib, rey de Asiria, invadiera su tierra con la intención de conquistarla (2 Crónicas 32:1).

    Hoy, Senaquerib representa esa enfermedad que no cede, esa deuda que te quita el sueño, el dolor de una pérdida o la falta de empleo. El enemigo no viene de visita; viene a "asentar su campo" contra tus muros para que te rindas.

    2 Crónicas 32 “Después de estas cosas y de esta fidelidad vino Senaquerib, rey de los asirios, e invadió a Judá y acampó contra las ciudades fortificadas con la intención de conquistarlas”.

    El Mensaje al Corazón

    El rey Ezequías, cuando ve que viene Asiria para destruirlo, reúne a todo el pueblo, los hizo reunir en la plaza de la puerta de la ciudad y habló al corazón de ellos, 2 Crónicas 32:7-8 “Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, más con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá”.

    Además ejecutó varias acciones para frenar la acción del enemigo:

    Cegar las fuentes de agua.Restauró los muros caídos.Hizo alzar las torres de los muros de Jerusalén.Colocó capitanes de guerra.

    La Estrategia del Enemigo

    Senaquerib envió a sus siervos a Jerusalén para hablar al rey Ezequías y a todo el pueblo diciendo: 2 Crónicas 32:10-15 “Así ha dicho Senaquerib rey de los asirios: ¿En quién confiáis vosotros, al resistir el sitio en Jerusalén? ¿No os engaña Ezequías para entregaros a muerte, a hambre y a sed, al decir: Jehová nuestro Dios nos librará de la mano del rey de Asiria? ¿No es Ezequías el mismo que ha quitado sus lugares altos y sus altares, y ha dicho a Judá y a Jerusalén: Delante de este solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis incienso? 1¿No habéis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de la tierra? ¿Pudieron los dioses de las naciones de esas tierras librar su tierra de mi mano? ¿Qué dios hubo de entre todos los dioses de aquellas naciones que destruyeron mis padres, que pudiese salvar a su pueblo de mis manos? ¿Cómo podrá vuestro Dios libraros de mi mano? Ahora, pues, no os engañe Ezequías, ni os persuada de ese modo, ni le creáis; que si ningún dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar a su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, ¿cuánto menos vuestro Dios os podrá librar de mi mano?".

    2 Crónicas 32:16-19 “Y otras cosas más hablaron sus siervos contra Jehová Dios, y contra su siervo Ezequías. Además de esto escribió cartas en que blasfemaba contra Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las naciones de los países no pudieron librar a su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequías librará al suyo de mis manos. Y clamaron a gran voz en judaico al pueblo de Jerusalén que estaba sobre los muros, para espantarles y atemorizarles, a fin de poder tomar la ciudad. 19 Y hablaron contra el Dios de Jerusalén, como contra los dioses de los pueblos de la tierra, que son obra de manos de hombres”.

    El Clamor y la Respuesta Divina

    2 Crónicas 32:20-23 “Mas el rey Ezequías y el profeta Isaías hijo de Amoz oraron por esto, y clamaron al cielo. Y Jehová envió un ángel, el cual destruyó a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de Asiria. Este se volvió, por tanto, avergonzado a su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron a espada sus propios hijos. Así salvó Jehová a Ezequías y a los moradores de Jerusalén de las manos de Senaquerib rey de Asiria, y de las manos de todos; y les dio reposo por todos lados. Y muchos trajeron a Jerusalén ofrenda a Jehová, y ricos presentes a Ezequías rey de Judá; y fue muy engrandecido delante de todas las naciones después de esto”.

    El Propósito del Registro Bíblico

    El texto que acabamos de leer particularmente no solo lo registra el segundo libro de las Crónicas de los reyes, sino que también lo registra el segundo libro de los Reyes y también el profeta Isaías en el capítulo 36 y 37. (2 Reyes 19, Isaías 37; 2 Reyes 20, Isaías 38).

    La intención del Señor es enseñar a Su pueblo de quién es realmente la batalla y cómo podemos vencer, tal como lo hizo Ezequías. Al principio, el rey intentó resolverlo con sus propias fuerzas; sin embargo, pronto comprendió, junto al profeta Isaías, que la victoria no dependía de su capacidad humana. Determinaron que la batalla no era suya, sino que la batalla es del Señor.

    Ezequías ascendió al trono a los 25 años y la Escritura destaca que lo primero que hizo, apenas en el primer año de su reinado, fue abrir las puertas del templo. Restauró el lugar de reunión, devolvió la presencia de Dios al pueblo y restableció las ofrendas, la adoración y la lectura de la Palabra. Hizo que la nación entera volviera sus ojos al Creador, porque sabía perfectamente dónde residía su verdadera fuerza: en YHWH, el Dios de Israel.

    La Palabra relata cómo el rey de Asiria avanzaba implacable, tras haber derrotado a múltiples naciones que no pudieron hacerle frente. Incluso Israel, el reino del norte, había sido ya arrasado por su poder. Con esa misma intención destructora, el monarca se dirigía hacia Jerusalén y el pueblo judío. Ante esta amenaza, el rey Ezequías fortaleció al pueblo con una palabra poderosa: "Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que viene con él; porque más hay con nosotros que con él. Con él está el brazo de carne, más con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas”, 2 Crónicas 32:7-8.

    Si el pueblo mantenía su fe, la victoria era posible; pero si permitían que se la arrebataran, la derrota era inevitable. Una de las tácticas principales de Satanás en tus batallas es intentar robarte la fe; por eso, no debes ceder ni un milímetro.

    El rey de Asiria comenzó a sembrar duda en el pueblo diciendo: "No confíen en Ezequías. Yo los llevaré a una tierra mejor". Al ver que el pueblo escuchaba, insistió: "¿Acaso no saben cómo mis antepasados y yo hemos vencido nación tras nación? Ningún dios ha podido librarlos de mi mano, y el Dios de Ezequías tampoco lo hará". Su objetivo era claro: despojar al pueblo de su confianza. Para lograrlo, les hablaba en su propia lengua, el judaico, buscando intimidarlos directamente, además de enviar cartas amenazantes. De eso quiero hablarte hoy: de esas "cartas" que intentan intimidar tu fe.

    La Reacción de Ezequías ante la Amenaza

    Cuando el rey Ezequías recibió las cartas, las leyó, rasgó sus vestiduras y corrió al templo para extenderlas delante del Señor. Me lo imagino postrado sobre ellas, clamando con el alma quebrantada. En ese mismo espíritu, envió a sus consejeros, sacerdotes y ancianos —todos vestidos de cilicio y en llanto— a buscar al profeta Isaías con un mensaje urgente: "¡Clama! Clama por este remanente, porque nuestras fuerzas se han agotado, como la mujer que no tiene aliento para dar a luz".

    Mientras todos clamaban esa noche, Dios respondió con una palabra profética. Amo la palabra profética porque es la victoria antes de la batalla; es la certeza de que todo está resuelto aun cuando el panorama sea oscuro....

  • Cuatro son los fundamentos esenciales del Evangelio de Cristo, que no sólo representan el eje central del mismo, sino que hablan de la identidad de lo que somos como creyentes. Estos cuatro pilares se resume como “El misterio revelado”, el cual es el eje central de la salvación y la fe de todo creyente.

    Creo que vivimos en un tiempo donde la Iglesia ignora muchas veces el eje central de nuestra salvación y de nuestra fe, por lo tanto, menciono a continuación los cuatro pilares del Evangelio:

    Piedad y Misericordia.La cruz.La sangre.La resurrección.

    La Palabra del Señor dice que la Iglesia primitiva fue fundada sobre la doctrina apostólica y profética y el centro de esa doctrina son estos cuatro pilares. Efesios 2:19-22 “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”

    El Fundamento de la Salvación

    Iglesia, ¿Cómo eres salvo? La salvación es un regalo de la gracia de Dios, no ganado por obras, recibido mediante la fe y arrepentimiento sincero, Somos salvos por la obra redentora de Cristo en la cruz, porque el Señor entregó a su Hijo por gracia. Algo tan básico muchas veces la iglesia no lo entiende, Hay personas que a estas alturas creen que son salvos por venir a la iglesia, o por servir en ella; No entienden que la salvación está detrás de una confesión verbal, Romanos 10:8-10 “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”.

    El Misterio de la piedad y Misericordia

    El misterio de la piedad y de la misericordia (deben ir siempre juntos, porque sin piedad, no hay misericordiaI), del que muy poca gente habla, está en la Biblia: 1 Timoteo 3:16 "E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria.”

    Piedad y misericordia no son exactamente lo mismo, aunque están estrechamente relacionadas y a menudo se usan como sinónimos. La piedad suele referirse al sentimiento de compasión o dolor ante el sufrimiento ajeno, mientras que la misericordia es una virtud más activa que implica actuar para aliviar ese sufrimiento, incluyendo el perdón y la ayuda práctica, en otras palabras: La misericordia es la piedad puesta en práctica.

    ¿Qué es el Misterio de la piedad y la Misericordia?

    Es que Dios se manifestó en carne, es el comienzo de un plan que estaba vigente desde antes de la fundación del mundo. Dios se hizo carne; se volvió un embrión, es un misterio porque la piedad fue tan grande hacia el pecado y el sufrimiento humano, que un Dios incontenible se metió en un cuerpo que podía contenerlo, lo grande se hizo pequeño, dejó el trono, la gloria, la alabanza y la adoración; se despojó de todo, fue 100% Dios y 100% hombre, por eso es un misterio, porque nadie logra entender cómo Dios se mete en un embrión para traer salvación y redención a la humanidad, el Creador haciéndose semejante a la creación, es el misterio de la piedad y la misericordia.

    Debemos entender que la piedad y la misericordia no empieza cuando yo hago algo por Dios, o cuando yo soy piadoso, la verdadera piedad y misericordia es la manifestación de que “lo grande se hizo pequeño”, para cumplir un propósito en la tierra. Dios decide meterse en un cuerpo para experimentar 100% lo que vive el hombre, eso es piedad y misericordia, por lo tanto si hoy soy salvo, es porque el plan se puso en marcha cuando Dios se manifestó en carne.

    Ahora bien, como se puede determinar que Dios hizo “algo por mi”, en 1 Juan 4:2-3 dice: "En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo…" El anticristo ya está en el mundo y se reconoce fácil: Va a negar que Jesucristo se hizo carne; estará en contra del misterio de la piedad y la misericordia, por eso no estos fundamentos ya no se predican, porque el enemigo pone un velo sobre lo importante y pone luces sobre lo que no lo es, la gente está preocupada por abundar en dones y milagros, pero se salta el ABC: El misterio de la piedad y la misericordia.

    Jesús firmó un contrato, Su sacrificio; Jesús aceptó un plan que ninguno de nosotros firmaría:

    "Vas a dejarlo todo para hacerte lo más insignificante y sufrir los peores dolores. Tendrás escenarios de rechazo, traición, abandono, hambre y persecución. Vas a aprender el oficio de carpintería y vas a morir colgado en el material que aprendiste a fabricar. Te haré amar el escenario de tu muerte. Vas a ofrecer tu vida porque nadie te la puede quitar".

    ¿Quién de nosotros sería tan piadoso y misericordioso? Voy a colocar ejemplos prácticos para poder hacer una introspección en nuestras vidas:

    El evangelio que se predica hoy dice: "donde no te quieran, vete”, pero el plan de Jesús fue ir a una gente que no lo quería, que lo iba a abofetear, escupir y arrancar la barba. Si Dios no nos pidiese el diezmo, ¿lo daríamos? Tenemos que ser empujados para adorar porque no sabemos dar.
    A la Samaritana: Juan 4:7-24, Jesús le pidió agua y ella se fue sin dársela. Lo único que le pidió Jesús, no lo recibió. Simón el fariseo: Lucas 7:36-46, Jesús le dijo: "Llegué a tu casa y no me diste agua para lavar mis pies”. Lo único que pidió Jesús, no lo recibió.

    Para entender la piedad y la misericordia, imagina esto: Un juez debe sentenciar a su mejor amigo de la infancia. Como juez, tiene que responder a la ley y lo sentencia a una multa, pero al terminar el juicio, el juez se quita la toga, va a la oficina y paga la fianza de su amigo para liberarlo. Ese es el misterio de la piedad y la misericordia: "Tengo que juzgarte, pero escojo tomar tu lugar, porque sé que lo que te mereces no lo puedes soportar".

    ¿Qué sabes tú de proceso si no has entendido esto? Jesús nació sin valor y murió sin valor, solo lo recuperó al resucitar. Él es la Ley y vino a cumplir la Ley. De ser servido, pasó a servir.

    El evangelio de hoy no se parece a Cristo; nos lleva a sentirnos felices con nosotros mismos, pero no con lo que a Dios le hace feliz. Si no tienes el valor para ofrendar lo que más amas, no has entendido el Evangelio. A veces no puedes despojarte ni de la cama para orar o del teléfono para leer, Esther tenía entre 12 y 15 años cuando asumió la responsabilidad de salvar a su nación. Daniel tenía entre 14 y 17 cuando decidió no contaminarse con la comida del rey. ¿Algún joven o alguna persona se habrá preguntado si su razón de existir es salvar a su familia?

    Cuando la Biblia habla de piedad y misericordia usa varios términos, pero hay dos que sobresalen:

    En el Antiguo Testamento vemos el término hebreo «jesed» que significa entre otras cosas bondad, misericordia, gracia, amor y fidelidad. En el Nuevo Testamento encontramos el término g...
  • Job 8:5-7 “Si tú de mañana buscares a Dios, Y rogares al Todopoderoso 6 Si fueres limpio y recto, ciertamente luego se despertará por ti, y hará próspera la morada de tu justicia. 7 Y aunque tu principio haya sido pequeño, Tu postrer estado será muy grande”.

    Todos queremos la fórmula mágica para no equivocarnos al elegir o tomar una decisión. Pero la Biblia nos enseña algo más profundo: La bendición no está solo en el momento de la toma de decisiones, sino en la constancia después de tomar la decisión.

    Hay gente que toma la decisión correcta, pero la descuida en el camino. Antes de entrar en el tema quiero que miremos el Salmo 37:5 ya que no solo nos dice como tomar buenas decisiones, sino que, al tomar decisiones nos enseña a quién debemos entregarle el control de lo que sigue. La Palabra dice “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”

    Para entender cómo decidir, debemos ir a la raíz. En la versión RVR 60 dice: "Encomienda a Jehová tu camino…".

    La palabra hebrea para "Encomienda" es Gôlal, que literalmente significa rodar.

    Imaginen a un viajero en el desierto cargando un bulto que ya no lo deja caminar. El peso es tanto que sus rodillas flaquean. El viajero no tira la carga al suelo para que se pierda; lo que hace es inclinarse y dejar que el peso ruede hacia la espalda de alguien mucho más fuerte que él. Eso es encomendar una decisión: No es solo elegir y ya, es entender que tú no puedes cargar con todas las consecuencias solo. Es agacharse con humildad y dejar que Dios tome el peso de lo que tú decidiste, para que seas libre de caminar sin que esa decisión te aplaste.Encomendar no es avisarle a Dios lo que vas a hacer. Es transferirle el peso. Es descargar el peso de la decisión en Él. Si tú "ruedas" tu camino sobre el Señor, ya no eres tú quien sostiene la carga; es Él.El “Rodar la carga” elimina la culpa de "sentir el peso". es normal estar cansados, pero el error más grande que cometemos, es retener el peso en lugar de transferirlo.

    "Muchos le informan a Dios sus planes, pero pocos le entregan sus cargas. La diferencia entre una decisión que te agota y una que te bendice es quién la está cargando.

    Cuando el Salmo 37:5 dice 'Encomienda', te está dando permiso de soltar. Si tú ya 'rodaste' tu camino sobre el Señor, descansa. Ya no eres tú quien sostiene el peso; es Él. Y si Él lo sostiene, Él lo hace." Por esta razón el Salmo 37:5 dice "Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará."

    Quiero mostrarte bíblicamente algunos personajes bíblicos que supieron "rodar" su carga hacia Dios:

    Ana: De la amargura a la paz (1 Samuel 1)

    Ana tenía una carga emocional pesadísima: la esterilidad y la burla de su rival. Ella no solo fue al templo a "informarle" a Dios su problema; ella rodó su dolor.

    El momento del "rodaje": Dice la Biblia que derramó su alma delante de Jehová.El resultado: "Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste" (1 Samuel 1:18).

    Ella dejó la carga en el altar y se levantó ligera. Ya no era su problema, era de Dios.

    Ezequías: El rey que "extendió" la carta (2 Reyes 19)

    Imagina recibir una carta de un ejército enemigo diciéndote que te van a destruir. Esa era la carga de Ezequías.

    El momento del "rodaje": Ezequías tomó la carta, subió al templo y la extendió delante de Jehová. Literalmente le puso el problema en el escritorio a Dios.El resultado: Dios envió un mensaje diciendo: "Por cuanto me rogaste... yo he oído".

    Él no se puso a administrar la guerra solo; transfirió la amenaza al Capitán de huestes, Jehová de los Ejércitos es su nombre.

    Josafat: "No sabemos qué hacer" (2 Crónicas 20)

    Josafat tenía una gran multitud en contra y no sabía qué decisión tomar.

    El momento del "rodaje": Hizo una oración pública diciendo: "¡oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú? Porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud... y no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos" (2 Crónicas 20:12).El resultado: Dios les dijo que Él iba a pelear por ellos.

    Admitir que no sabes qué hacer es el primer paso para dejar que la carga ruede hacia el que sí sabe.

    Nuestro mundo cada vez está más conectado: tiene Google, inteligencia artificial, libros, tecnología, podcasts, YouTube entre otros, pero aunque sobran herramientas, veo que la gente sigue con confusiones y tomando decisiones incorrectas.

    Todo lo que decidimos tiene un precio, y quien paga ese precio eres tu. Cada decisión tiene una consecuencia específica. ¿Cómo estás decidiendo? ¿En ligereza, aceleramiento o emoción? Hay resultados que no son ataques del diablo, sino malas decisiones. No confunda una mala decisión con un ataque espiritual. Si firmó mal, si se unió a la persona incorrecta o hizo una amistad indebida, eso traerá resultados.

    Ahora bien, no es que existan métodos para tomar decisiones, pero la Biblia muestra la manera de tomar buenas decisiones con sabiduría, voy a tomar el Salmo 37:5 pero ahora en la versión (TLA)

    Ponga todo en las manos de Dios

    Salmos 37:5 TLA dice: “Pon tu vida en sus manos...” Esto es demasiado profundo como para leerlo de forma ligera. En el hebreo traduce así: "Rueda tu camino sobre el Señor" significa descargar todo tu peso en Él.

    Hay decisiones que pesan mucho para que tú las tomes solo, entre más grande es la decisión, más tienes que orar. La oración no es un acto mecánico; es un diálogo. No se meta al cuarto a hablar solo y luego se levanta y se va; espere que Dios vaya guiando su vida, Él hablará al corazón, a la mente, a través de una persona, de la Palabra, de una predicación, o de la naturaleza misma. En el libro de Job 8:5-7 nos muestra la manera correcta de buscar a Dios en oración:

    Buscar a Dios muy temprano en la mañana,Rogar, clamar al Todopoderoso.Limpiar nuestras sendas y andar en rectitud.

    El resultado de acercarse al Señor en oración es: “Ciertamente luego se despertará por ti, y hará próspera la morada de tu justicia. Y aunque tu principio haya sido pequeño, Tu postrer estado será muy grande”.

    En las decisiones de tu vida consulta al cielo, ya que somos expertos en colocar problemas en las manos de Dios, pero las decisiones trascendentales las colocamos en nuestras propias manos. ¡Así no funciona con Dios! Entrégale tu voluntad. Cuando sueltas lo que quieres controlar, tomarás mejores decisiones.

    Confiar totalmente en Dios

    El Salmos 37:5 TLA continua diciendo: “…Confía plenamente en Él” Confiar no es solo sentir paz y no hacer nada, confiar es obedecer la Palabra, es vivir en ella. A veces la terquedad nos lleva a tomar muy malas decisiones, cuando soy yo el que sostengo el timón, trato a Dios como si fuera el copiloto.

    Tú le dice a Dios: "Déjame, yo sé cómo lo hago". Y yo le digo una cosa: Dios no es pasajero de nadie. Si Él no tiene el control, Él no va ahí, es necesario que el Señor tome el control y el mando: de tu negocio, de tu casa, de tu empresa, de tus hijos.

    Muchas veces cuando le entregamos el control a Dios viene el síndrome de la "Ansiedad Espiritual", que “se caracteriza por el miedo, temor o preocupación excesiva, intensa y persistente que interfiere en la vida cotidiana” Tú dices que confías, pero buscas atajos, manipulas los procesos. Toda esta ansiedad espiritual se debe a que estás tratando de que Dios haga lo que tú quieres. Dios no puede se...

  • Isaías 5:20 “"¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!".

    La gran pregunta es: ¿Qué es bueno? y ¿qué es malo?; ¿Cómo puedo saber si algo es bueno o es malo?. Muchas personas aseguran que la respuesta a esta pregunta es subjetiva. Es decir, cada uno define o determina lo que es bueno y lo que es malo.

    Pero… ¿Qué hay de nosotros los cristianos? ¿Pensamos de la misma manera? ¿Acaso creemos que el pecado es algo subjetivo, o, que cada persona puede determinar lo que es bueno y lo que es malo?. La respuesta es la siguiente: “Como cristianos creemos que la biblia es la Palabra de Dios y no es para nada subjetiva, sino totalmente objetiva. Es decir: Si la biblia me dice que mentir es pecado, si la biblia me dice que el adulterio es pecado, así lo es, aunque nuestra sociedad diga lo contrario”.

    La veracidad de la Palabra de Dios nunca ha estado, ni estará en juego, si la Palabra de Dios me dice que cierta práctica es pecado, no importa como se la quiera disfrazar, siempre seguirá siendo pecado y punto. La desgracia de la humanidad nace de dos errores fatales: Dudar de la Palabra y poner la voz del hombre por encima de la de Dios.

    Esto fue lo que ocurrió en el Edén con nuestros primeros padres (Adán y Eva). Ellos dudaron de la palabra de Dios cuando decidieron oír la voz de la serpiente; y, pusieron los dichos de la serpiente por encima de la Palabra que salió de la boca de Dios, y esto es exactamente lo mismo que está sucediendo en nuestros días.

    Para el caso de a Palabra de hoy, me encuentro que, Uzías y Jotán, los reyes a los que Isaías profetiza, tuvieron una característica particular, en el libro de Reyes y en el libro de Crónicas, la historia de estos dos reyes dice que: “Hicieron lo recto ante los ojos de Dios".

    Cuando tu lees acerca de los reyes de Israel en los libros de Reyes o Crónicas, está lleno de frases como "hizo lo malo", "lo hizo peor que sus antepasados", "hizo lo malo y Dios los castigó". Estos dos reyes no, estos dos “hicieron lo recto ante los ojos de Dios”, pero el problema es que también aclara que los dos permitieron los santuarios paganos, es decir que “permitieron la idolatría”.

    Es decir, empezaban a hacer lo bueno, caminaban en la ley, pero dejaban los santuarios que permanecían allí; entonces disfrazaban todo. ¿Será que tu haz hecho lo mismo? Vienes a la iglesia, cantas las canciones, oras, ayunas, pero sigues con los mismos santuarios paganos, sigues con los mismos ídolos: pornografía, palabras soeces, indecencia, chisme, maledicencia, maltratos físicos y verbales, etc. Sino buscas la presencia de Dios, como quieres que te pasen cosas buenas, como quieres que Dios te bendiga, como quieres que Dios te abra puertas...

    La Biblia está siendo muy clara a través del profeta Isaías cuando dice: "qué lástima, qué tristeza, qué dolor aquellos que a lo malo le están diciendo bueno y a lo bueno malo".

    El diablo es especialista en adormecer la iglesia, y la iglesia en el día de hoy está entrando en un camino de mensajes positivos, de mensajes estructurados, pero de mensajes sin poder, porque la gente no está cambiando, no está siendo transformada, esto es una mala señal.

    Cuando una persona viene a la iglesia y Dios toca el corazón, hasta las pequeñas cosas empiezan a ser transformadas. Si tu quieres que la vida te cambie, tendrás que acercarte a la cruz de Cristo, no hay nada más poderoso que la presencia de Dios para transformar tu vida; Si tu quieres que te vaya bien, tendrás que estar cerca de Dios, tienes que acercarte a Su presencia, tendrás que empezar a ver la presencia de Dios como lo más dulce en la vida; Hay algunos que le están llamando dulce a estar entregando la vida al pecado, algunos le están diciendo dulce a estar acostándose con el hombre o la mujer que no es su esposo o su esposa, algunos le están llamando dulce a hacer lo malo, como dice Isaías le están llamando amargo a lo que realmente es dulce, ven como amargo a tener un tiempo de oración y de ayuno y si hay algo esencial en la vida es dedicarle tiempo a Dios, es caminar con Dios, por eso es que tu has probado el dinero y te sabe rico, pero luego tiene ese amargo: Menos tiempo, menos sueño, menos vida; luego pruebas los placeres de la vida: risas, juegos, sexo, alcohol, pero todo esto tarde o temprano te pasa factura y el resultado es la “destrucción”.

    Hoy quiero enseñarte que la palabra “Malo” en hebreo es Destructor:

    En la Biblia, cuando leemos la palabra "malo" en este versículo, se usa el término hebreo Ra′ (que viene de la raíz Ra′a′). No es solo una etiqueta moral, no es simplemente que a Dios "no le guste algo”, es una acción física; En el hebreo antiguo, esta raíz significa romper, quebrantar, desmenuzar o hacer pedazos.Cuando tú le llamas "bueno a lo malo”, en realidad estás diciendo: "Es bueno esto que me está rompiendo”. El pecado no es inofensivo, no es una "debilidad de carácter”, el pecado es Ra′, una fuerza que entra a tu vida con un solo objetivo: hacerte pedazos.La Diferencia entre lo Bueno (Tob) y lo Malo (Ra′)Lo Bueno (Tob): Es aquello que construye y cumple el propósito de Dios. Es lo que "funciona bien”.Lo Malo (Ra′): Es aquello que destruye el diseño original. Es como un martillo golpeando un cristal: lo que toca, lo arruina.

    Iglesia, si tú tienes un pecado al que le llamas “un gustico o una canita al aire”, le estás poniendo un nombre dulce a un mazo que está golpeando los cimientos de tu casa. No te engañes: lo que la Biblia llama malo, lo llama así porque tiene el poder de destruir. Esa es la razón por la cual el pecado no se va con consejos ni con libros de autoayuda. El pecado se rinde ante la Cruz de Cristo.

    Ahora yo pregunto algo. ¿Hasta dónde hemos permitido nosotros que el enemigo venga a anestesiarnos? ¿Como lo ha hecho? A través de:

    La Religiosidad y La Abundancia: Mucha gente cree que "estar bien económicamente" es sinónimo de "estar bien con Dios" entonces hace votos de sacrificio, da cosas a otros, quiere sostener a los pobres. Desde la religiosidad él cree que está bien y ademas, tiene abundancia, pues no le falta nada, siente que no hay por qué orar, no hay nada que hacer; Cuidado que el enemigo no logre adormecernos con La Religión, vienes a la iglesia, te haces llamar cristiano, sirves en el templo, pero incrustas en tu corazón cosas paganas y siempre al final decimos “es que yo no puedo”, claro es que tu solo no puedes porque el pecado no se quita con consejos, el pecado no se quita con terapias, el pecado no se quita con libros; El pecado se quita con la cruz de Cristo, que puede no solamente sanar el pecado, sino eliminar el pecado.

    Hoy vengo a hacerle un llamado a cada persona ¿Quieres ser libre? Necesitas volver a la cruz de Cristo, cuando vuelves a la cruz, encuentras esperanza, encuentras salvación y encuentras vida, Isaías dijo: “Aflicción y tristeza hay para los que están llamando a lo malo, bueno y a lo bueno, malo”.

    Hacia dónde estamos caminando, hasta donde hemos permitido que todo aparentemente venga a redefinirse: "todo es subjetivo", "yo lo veo de otra manera". Hay familias, hay esposos, hay empresarios, hay pastores que podríamos caer en un vacío: y es que le estamos diciendo bueno a lo que en realidad no es bueno.

    Y yo le digo a las familias hoy: “No es bueno que se griten entre ustedes, No es bueno que se falten al respeto” y lo redefines diciendo "Es que yo soy muy brava, es que yo soy asi y que".

    La Biblia colocó los principios como son y la Biblia dice: “Cielo y tierra pasarán, pero mis pal...

  • Hechos 13:22 “Quitado este, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero”.

    La vida espiritual cristiana se sostiene sobre un principio fundamental: la obediencia como un vínculo de amor entre el Padre y nosotros. No obedecemos para ser amados, sino porque ya somos amados en Cristo Jesús.

    Pensemos en el día a día: Como autoridades, ya sea con hijos o subalternos, esperamos que se sigan instrucciones. Sin embargo, en un hogar saludable, la obediencia no es una imposición; es el fruto natural de una relación sana. Cuando los padres invierten vida, cuidado y dirección, los hijos responden buscando darles alegría. Ese es la mejor señal de una vida espiritual sana, Jesús lo resumió en Juan 14:23 "Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” Y nos dejó esta promesa: el Padre lo amará, y ambos harán de ese corazón obediente su hogar, su morada eterna.

    ¿Cuál cristiano, qué persona que haya tenido un encuentro genuino con Dios no anhela agradar a Dios? Todos queremos conocer su voluntad y todos queremos agradarlo de muchas maneras. Pero debo decir una cosa, hay muchos grupos, hay muchas religiones donde el agradar a Dios es una agonía; donde agradar a la deidad es una agonía.

    Hay religiones donde las personas hacen peregrinaciones y sacrificios tremendos solo para tratar de sentir que tienen algún tipo de acceso hacia la deidad. Y ahí el cristianismo es completamente distinto, porque en el cristianismo el amor de Dios conquistó los corazones de aquellos que llamó después sus hijos, no sus siervos, sus hijos. Y en esos hijos nace, por el poder del Espíritu Santo, la obediencia. Porque Él nos amó, nosotros le amamos a Él. ¿Y cómo le amamos? Le obedecemos. Le preguntamos a Dios: ¿qué quieres de mí?, ¿qué anhelas en mi vida?, ¿cómo te puedo agradar en esta área?, ¿cómo te puedo agradar en aquella otra área?

    Muchos de nosotros, nos damos cuenta que la obediencia no es fácil. Muchas veces cuesta y muchas veces peleamos con nosotros mismos para hacer lo que es correcto y lo que entendemos que Dios quiere, pero Dios cifró toda la obediencia que nosotros podríamos darle como hijos en una sola persona, en el único que podía satisfacer su corazón de padre, el único que podría obedecerlo de manera perfecta: Se llama Jesucristo, Dios hombre. Nada más.

    Jesucristo es único, es precioso, es perfecto, es el único que tenía la capacidad de venir y obedecer a Dios de manera plena y perfecta, incluso aunque eso significara ir en contra de su comodidad y de su propia vida, porque tuvo que entregarla en una cruz para salvar a los desobedientes, que aunque quisiéramos agradar a Dios no podíamos; y Él, la ofrenda perfecta, el perfecto obediente, lo hizo por nosotros.

    Dios no tiene expectativas de obediencia de ninguno de nosotros, no las tiene, no podría tenerlas, porque nosotros somos seres humanos que fallan. Por eso Él cifró ese vínculo de obediencia, de amor, en su Hijo, que es el único cuando se hace carne que podría hacerlo; y luego puso a su Hijo en nosotros los que queremos obedecerle, para darnos la gracia y el poder de la obediencia. Así es que aquellos que queramos caminar con Dios en esa relación intima, necesitamos sí o sí ir a través de Jesucristo y tenerlo en el corazón y tener una relación viviente, dinámica, constante, con Jesucristo a través del poder del Espíritu Santo, porque Jesús es la clave de nuestra obediencia.

    A la luz de esta obediencia perfecta de Jesús, debemos mirar nuestra propia realidad. Y en la Biblia encontramos a David. David es sin duda alguna, uno de los personajes bíblicos más conocidos y más admirados:

    Es considerado un modelo de valentía por haberse enfrentado al famoso enemigo acérrimo del pueblo de Israel, Goliat, de nacionalidad filistea. Se calcula que David tenía apenas unos quince años cuando enfrentó al gigante.Era virtuoso en la música. Interpretaba un instrumento complejo, el arpa. Poeta, compositor, muy probablemente también tenía una voz muy melódica y cantaba, o sea, que era todo un artista. Sabemos que escribió más de setenta y cinco salmos, el libro más conocido de la Biblia y más citado. Hombre devoto a Dios, líder nato, descrito por el mismo profeta Samuel como un hombre conforme al corazón de Dios.David fue ungido por Samuel luego de que Dios descartara a Saúl por su insubordinación y su desobediencia. Pero David duró quince años para asumir el trono, huyendo de una feroz persecución que desató contra él el rey Saúl. Durante ese tiempo de persecución y de dificultad, Dios prueba a David, Dios desarrolla su liderazgo, Dios hace de la fe de David una fe profunda.Derrotó a todos los enemigos del pueblo de Israel: Antes de su caída, David fue un guerrero incansable. Su éxito no era por su estrategia, sino porque "Jehová daba la victoria a David por dondequiera que iba" (2 Samuel 8:6).
    La derrota de los Filisteos: No solo fue Goliat; David los sometió y les quitó el dominio de las tierras de Israel. La conquista de Jerusalén (Jebuseos): David tomó la fortaleza de Sion, un lugar que parecía inaccesible, y la convirtió en la "Ciudad de David". La victoria sobre Moab y Edom: Extendió los límites del reino, asegurando que Israel no tuviera amenazas en sus fronteras. La derrota de los Sirios (Arameos): David enfrentó grandes ejércitos de carros y caballería, estableciendo guarniciones y recibiendo tributo de naciones extranjeras.

    “Y reinó David sobre todo Israel; y David hacía justicia y equidad a todo su pueblo.” 2 Samuel 8:15.

    David asume el reino a la edad de los treinta años y gobierna por cuarenta años. El reino de David es considerado la referencia de lo que es un buen gobierno. David trajo paz frente a sus enemigos, unió toda la nación bajo un fuerte liderazgo espiritual y trajo la prosperidad.

    Pero David no era un hombre perfecto como nosotros conocemos. David también es conocido por sus tropiezos y por sus caídas, por sus equivocaciones y pecados. El más conocido es el que tuvo cuando cometió adulterio con Betsabé. Es la más escandalosa de sus caídas y a pesar de lo vergonzoso que fue este incidente, ha quedado registrado en detalle en la Escritura, para que tomemos muchas lecciones y muchas enseñanzas para nuestras vidas.

    Pero esto que ocurrió con David trae grandes lecciones:

    Lección 1 (Somos vulnerables): Ninguno de nosotros es inmune al pecado No importa los años que tengamos en la fe, el conocimiento teológico o las victorias espirituales logradas. Todos nosotros somos vulnerables ante la tentación. Cuando esto ocurre en la vida de David, él no era un muchacho. Estaba ya consolidado en su reinado, se encontraba en un buen momento de su gobierno. David decidió quedarse en Jerusalén y delegar la guerra. Es en esas condiciones óptimas en que David cae estrepitosamente en el más infame de sus pecados. David cayó cuando estaba "ocioso" en el terrado. El contraste es que mientras su ejército estaba trabajando, él estaba descansando donde no debía. El descuido en la disciplina diaria (como la oración o leer la palabra) es el terreno donde crece la tentación. Esto habla a gran voz de nuestra vulnerabilidad espiritual. Como dice 1 Corintios 10:12: "Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.”

    Lección 2 (Natán): Déjate confrontar, recibe la reprensión Si todos podemos caer, todos deberíamos estar dispuestos a ser confrontados. En 2 Samuel 12, el profeta...

  • Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

    Todos, en algún momento, nos enfrentamos a esa pregunta que nos quema por dentro: ¿Qué propósito tiene el dolor o el sufrimiento?¿Qué relación puede tener el sufrimiento, la crisis económica, el vacío emocional la enfermedad, con la posibilidad de tener una “vida en bendición"?

    A veces el dolor es tan agonizante que nos sentimos perdidos. Y es que, si somos honestos, algo dentro de nosotros nos dice que no fuimos diseñados para padecerlo; no fuimos hechos para la violencia, ni para la escasez, ni para la enfermedad. Por eso nos duele tanto. Pero quiero decirte algo fundamental: aunque el sufrimiento sea inevitable en este mundo, no tiene por qué ser en vano.

    Hay una diferencia enorme entre sufrir a la deriva y sufrir en las manos de un Padre que es experto en redimir historias. Hoy no quiero darte respuestas fáciles, quiero invitarte a considerar que tu crisis no es el final del camino, sino el lugar donde Dios está trabajando el diseño de tu vida. Quizás hoy te sientes como un pedazo de madera que está siendo cortado y golpeado, o un pedazo de barro en las manos del alfarero, pero no olvides que solo la madera que ha sido ahuecada con cuchillos puede convertirse en un instrumento capaz de emitir la música más dulce y que un pedazo de barro moldeado en las manos de un alfarero puede convertirse en un hermoso jarrón portador de las mas hermosas flores.

    Vamos a descubrir juntos cómo transformar esa crisis en un canto de esperanza, mirando al único que puede convertir una cruz de tortura en un trono de gloria.

    Dios no ignora tu dolor y tu sufrimiento, Salmo 34:18 “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.”La crisis es una herramienta de formación, no de destrucción, Jeremías 18:6 “No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel”El paso de "por qué a mí" al "para qué, Señor”, Romanos 8:28 “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.”

    Quiero contarte una historia que registra la Bíblia en el libro de Génesis y que va e enseñarnos lo que hace Dios para transformar nuestras crisis en canto de esperanza:

    Génesis 37:4 (RVR1960) "Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente."

    Si hiciéramos un manual sobre lo que no se debe hacer al fundar un hogar, el primer capítulo del manual tendría que llamarse "El Método Jacob". Con todo el respeto que el patriarca nos inspira, su árbol genealógico era muy cuestionable.

    Jacob se casa con la mujer que no eligió, ni amó; y tuvo que esperar 7 años más de arduo trabajo para un total de 14 años, para casarse con la mujer que amaba: Raquel.

    Como Raquel no podía tener hijos y Lea sí, los hijos empezaron a crecer bajo la presión de la envidia. Para no quedarse atrás, Jacob terminó sumando a la mezcla a las criadas y concubinas, hasta que su casa se llenó de hijos que crecieron bajo la sombra de la rivalidad.

    Cuando por fin nace José, hijo de Raquel, la que amaba, Jacob no ve a un hijo más, ve a un favorito que etiquetó frente a sus hermanos con una túnica de colores. El final es bastante triste: Benjamín (Benoní) llega al mundo, pero Raquel muere, dejando a un Jacob viudo, con el corazón en pedazos y una bomba de tiempo llamada "familia”.

    “Cierra la boca”

    Hay una línea muy delgada entre ser un visionario y ser el hermano que nadie quiere y que todos envidian, y José cruzó esa línea delgada. Una mañana cualquiera, José llega a contar que tuvo un sueño, donde los manojos de trigo de todos sus hermanos se arrodillaban ante el suyo; Al poco tiempo vuelve con el segundo sueño: ahora el sol, la luna y las estrellas también le hacían una reverencia. José cometió el error de creer que sus hermanos eran hermanos especiales, cuando en realidad eran sus más grandes rivales.

    Génesis 37:4 (RVR1960) "Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente."

    A veces, en el afán de compartir nuestras victorias, olvidamos una verdad incómoda: la mayoría de la gente tiene la empatía suficiente para llorar contigo en el medio del dolor, pero muy pocos tienen la madurez para aplaudirte cuando estás obteniendo éxito.

    Como bien dice el axioma: "Planifica en secreto y celebra solo cuando el éxito hable por ti". Porque a veces, compartir el sueño antes de tiempo solo sirve para despertar la envidia al enemigo.

    Proverbios 21:23 (RVR1960) "El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias."

    “El favorito”

    Si lo de los sueños fue el detonante, el regalo que Jacob dio a José fue la pólvora. Jacob no solo amaba más a José, sino que se encargó de que el favoritismo tuviera una túnica de mil colores.

    Mientras los diez hermanos mayores se partían el lomo bajo el sol, con la piel curtida y las manos llenas de callos, José se quedaba en la carpa bajo la sombra. Jacob lo trataba como a al niño mimado de su casa, mientras los demás se sentían rechazados por un padre complaciente.

    En un mundo donde la ropa de trabajo era rústica, Jacob decide vestir al hijo número once con una prenda multicolor, esta prenda de vestir era una declaración de nuevos principios. Jacob estaba nombrando "primogénito" al penúltimo hijo, saltándose todas las reglas de la época. Cada vez que los hermanos levantaban la vista del arado y veían ese destello de colores a lo lejos, el menosprecio en sus corazones no solo crecía sino que la envidia carcomía sus almas.

    El favoritismo es una forma silenciosa de sembrar odio, Jacob pensaba que estaba honrando a un hijo, pero en realidad estaba pintando un blanco en la espalda de José.

    Proverbios 18:19 (LBLA) "El hermano ofendido es más difícil de ganar que una ciudad fortificada, y las contiendas son como cerrojos de fortaleza"

    De color a monocromático

    La tensión que Jacob sembró y que José alimentó, finalmente explotó en el lugar más peligroso: lejos de la mirada del padre. En pleno campo abierto, los hermanos pasaron de los pensamientos oscuros a la acción maquiavélica.

    José, un muchacho de apenas diecisiete años, es emboscado por su propia sangre, le arrancan esa túnica que tanto odiaban, lo atan y lo lanzan al fondo de una cisterna vacía. Mientras José, allá abajo, luchaba contra la claustrofobia y el terror de ser abandonado, arriba sus hermanos se sentaron a comer ignorando los gritos de auxilio de su hermano, eran crueles hasta tal punto que decidieron inventar una mentira manchada de sangre: "Diremos que una mala bestia lo devoró". Lo que no sabían es que la verdadera "mala bestia" era la envidia que ya se los había devorado a ellos por dentro.

    Para José, el foso era un agujero físico en la tierra. Para ti, el foso puede tener otros nombres: Un diagnóstico médico nefasto, un despido con créditos...

  • “Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra” Números 12:3.

    Hoy vamos a hablar de un tema tan común que hemos llegado a normalizarlo: la furia, el enojo y la irritación. A veces la vemos como algo pasajero o una simple "forma de ser", pero la Biblia nos muestra que es un peligro latente que puede destruir nuestro presente y nuestro futuro.

    La furia, el enojo y la irritación es traicionera, aparece sin que la llamemos; nadie pide una partícula de ira para enfrentar a alguien. Simplemente aparece, lista para dañarlo todo.

    La Bíblia habla de un hombre llamado Moisés, en él siempre hubo una lucha constante con el carácter agresivo, encontramos a un Moisés iracundo y altamente reactivo; un hombre que, por momentos, era dominado por la furia, el enojo y la irritación.

    Le voy a mostrar un versículo que me parece increíble de algo que no se debe hacer. Mire lo que es capaz de provocar la ira en Éxodo 32:19: "Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte" Éxodo 32:19. Moisés acababa de arruinar la obra de arte más grande de la historia, escrita por el mismo dedo de Dios. Venía de pasar un mes con Dios, pero la furia, el enojo y la irritación lo hizo desobedecer con los 12 mandamientos en la mano.

    Aquí está el gran problema y es que la furia, el enojo y la irritación termina rompiendo lo más sagrado que Dios nos ha dado: los hijos, la familia, los amigos.

    Hay personas que confunden la grosería con la sinceridad; dicen: "es que yo soy directo", pero en realidad están golpeando a los demás con sus palabras; La ira no es "sinceridad". Tu no eres sincero, tu eres grosero, y eso es distinto. Tu puedes ser sincero sin herir ni golpear con tus palabras, por tal razón no confundamos la furia, el enojo y la irritación con algo pasajero; estamos olvidándonos del carácter de Cristo en nosotros. Hay mucha gente con influencia, pero sin carácter.

    Cuando aparece la furia, el enojo y la irritación, algunos tiemblan, otros se ponen rojos, otros hacen sonidos extraños: Gruñen. El cuerpo reacciona: los gestos, los ojos, las miradas y, qué decir de las palabras que vienen a romper y acabar con la vida de otro. Por eso puedo decir on toda la certeza que la furia, el enojo y la irritación es traicionera; no la subestime.

    El perfil de un hombre transformado

    Para entender esto, miremos la vida de Moisés. La Biblia nos da un reporte final de su carácter en un momento de su vida: "Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra" Números 12:3 es un testimonio asombroso, pero Moisés no nació así, su mansedumbre fue el resultado de un proceso largo y doloroso con Dios.

    La furia, el enojo y la irritación no es algo que se maneja de forma ligera; es traicionera, aparece sin que la llamemos y está lista para dañarlo todo.

    Las características y el funcionamiento de la furia, el enojo y la irritación

    La furia, el enojo y la irritación no pide permiso para entrar. Cuando aparece, toma el control de nuestro cuerpo, alma y espíritu: (ministración de perdón con la familia, los hijos…)

    El secuestro cerebral: Científicamente, cuando nos airamos, la amígdala cerebral (La amígdala cerebral es una estructura en forma de almendra en el lóbulo temporal, crucial para procesar emociones “especialmente miedo y ansiedad”, la memoria emocional, la atención y la cognición social) toma el mando. Esta es la parte impulsiva que activa el modo de lucha o huida. En ese instante, se le quita el control a la parte ejecutiva del cerebro, la que nos hace pensar, saludar y ser empático.La distorsión del otro: Bajo el efecto de la furia, el enojo y la irritación, la amígdala nos hace ver a quien tenemos enfrente —ya sea un hijo, un cónyuge o un amigo— como un enemigo al que debemos eliminar o humillar.La manifestación física: El cuerpo reacciona; temblores, rostros rojos, miradas de odio y palabras que salen para romper la vida del otro. La furia, el enojo y la irritación no muestra lo que te molesta, muestra lo que te gobierna.Las consecuencias de la furia, el enojo y la irritación: Moisés tuvo varios episodios donde la furia, el enojo y la irritación le trajo consecuencias graves, y nosotros debemos aprender de ellos:Destruye lo que Dios hizo: En Éxodo 32:19, Moisés, ardiendo en ira, rompió las tablas de la ley que el mismo dedo de Dios había escrito. Arruinó una obra sagrada en un momento de arrebato. Asimismo, nosotros podemos romper lo más sagrado: la familia y el corazón de quienes nos aman.Frustra el plan de Dios: En Números 20:10-11 “Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés su mano y hirió la peña con su vara dos veces...”, la furia, el enojo y la irritación hizo que Moisés golpeara la roca en lugar de hablarle, llamando al pueblo "rebelde". Ese momento de desobediencia impulsiva le costó no entrar a la tierra prometida.Crea heridas irreparables: Hay cosas que se pueden perdonar, pero no se pueden sanar fácilmente. Un insulto en un momento de rabia puede dejar una marca que dure años. La furia, el enojo y la irritación nos hace cruzar límites que después lamentamos. ¿Cuántas cosas nos está costando la ira a nosotros? ¿El amor de tus hijos? ¿El respeto de tu pareja?El proceso de la furia, el enojo y la irritación a la mansedumbre

    Moisés comenzó su historia siendo un hombre violento, en Éxodo 2:11-12 “En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena”; Era reactivo, se metía en peleas ajenas, Éxodo 2:17 “Mas los pastores vinieron y las echaron de allí; entonces Moisés se levantó y las defendió, y dio de beber a sus ovejas” y su temperamento era explosivo y hostil e Incluso como líder llegó a airarse profundamente contra los rebeldes, Números 16:15 “Entonces Moisés se enojó en gran manera, y dijo a Jehová: No mires a su ofrenda; ni aun un asno he tomado de ellos, ni a ninguno de ellos he hecho mal”.

    Sin embargo, Dios estuvo dispuesto a acompañarlo en su proceso. Él no lo llamó cuando aún era violento, porque Moisés no poseía la mansedumbre necesaria para el liderazgo, a pesar de sus fallas, Dios trabajó en su carácter por 40 años hasta llamarlo el hombre más manso de la tierra; y es que Dios sabe trabajar con nuestro carácter. Si Él trabajó en aquel hombre impulsivo hasta convertirlo en el más manso de la tierra, también lo hará con cada uno de nosotros. Cristo cambia lo que el hombre no puede cambiar. Por lo tanto, no viniste aquí porque seas perfecto; estamos aquí porque el Maestro está dispuesto a formarnos día tras día. Aun con tus errores, Dios los usará para Su gloria.

    Esto nos enseña que:

    Dios es experto en formar el carácter.Él puede hacer del hombre más iracundo el más tranquilo.La cruz de Cristo tiene la respuesta para transformar nuestro temperamento.

    Ministración:

    Hoy te pregunto: ¿Qué te está costando tu furia, tu enojo y tu irritación? ¿El respeto de tus hijos? ¿La paz de tu hogar? No permitas que la amígdala del cerebro gobierne tu vida. Si Dios pudo transformar a Moisés hasta convertirlo en el hombre más manso de la tierra, también lo hará contigo. Has venido hoy ante el Maestro porque, aunque estemos l...