Spelade
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Conociendo a la perfección a sus colegas, el senador Erasmo Vidal planeó meticulosamente la cena. Para esto, y contando ya con los servicios del viejo tabernero don Hipólito, a quien logró convencer, decidió efectuar la reunión en un comedor privado del hotel Princess: una mesa redonda con doce sillas y un escritorio con su asiento serían los muebles que adornarían el escenario...
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Como si se dirigiera a la tribuna del Parlamento para hacer uso de la palabra, el doctor y senador Erasmo Vidal y Rojas se encaminó hacia la silla confesionaria que él mismo había ideado, sólo que ahora no se trataba de elogiar y aprobar una nueva ley envia-da por el Ejecutivo creando un nuevo impuesto, sino de exponer con sinceridad el error más grave en el ejercicio de su carrera médica...
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—Mi nombre es Víctor Aguar Huri, especialista en psiquiatría.Fui discípulo del doctor Dionisio Goprez, uno de los hombres más extraordinarios que he conocido. He venido a platicarles, siguiendo la tónica de esta exclusiva jornada, previa autorización de mi conciencia, uno de sus errores que más le conmovieron...
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Está tan oscuro que durante un rato, no sé cuánto, tengo la sensación de que sigo inconsciente. Por fin se me ocurre que las personas inconscientes no experimentan la sensación de que se mueven por la oscuridad acompañadas de un leve sonido rítmico que solo puede ser el chirrido de una rueda...
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Aquí encontrarás del capítulo 11 al capítulo 15 del cuento de espantapájaros que estamos leyendo 😁
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Tan pronto escuchó su nombre, Roberto Bojar se levantó y de unos cuantos pasos tomó posesión de la cabalística silla confesionaria. A los pocos minutos las luces se apagaron y el reflector de la “verdad” alumbró intensamente al Apóstol en turno...
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—Sé que mi relato les va a parecer increíble y en cierto modo falto de lógica; sin embargo, podría jurar aquí, con la mano puesta sobre la Biblia, que tal como se lo narraré, así pasó.
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Con ese aire de gravedad que da la emoción el doctor Adán Cal-zada se levantó de su silla y enfiló rumbo al banquillo de confesiones. A su paso quitó a un colega su copa de vino y la apuró de un sorbo para después exclamar con ironía:
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Bien saben ustedes que el doctor Arnulfo Lagos llegó a destacar en la especialidad que abrazó: cirugía plástica. También conocemos, como en todas las ramas de nuestra profesión, que tuvo sus momentos de satisfacción y sus horas de angustia y dramatismo. Pero el caso que más comentaba, y que dejó en él profunda huella, fue el referente a un artista de cine, al cual llamaré Carlos, que una tarde cualquiera llegó a su consultorio...
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Chilindrina era una perrita poblana, gordita, muy lavada muy blanca. Con su listón azul al cuello...
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Un hombre de escasos cuarenta años se levantó de su asiento y se dirigió a la fatídica silla confesionaria. Iba en representación del Apóstol Luis Dondé, y por lo mismo nadie lo conocía...
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Impresionado todavía por las historias clínicas expuestas en esta jornada de errores, JuanSortrés, especialista en enfermedades digestivas, se levantó de su lugar y se encaminó a la silla confesionaria mientras por su mente desfilaban todos aquellos fracasos en que directa o indirectamente había intervenido...