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PADRE JOHN KENNY
Mateo 8, 28–34
Cuando Jesús llegó a la región de los gadarenos,
le salieron al encuentro dos hombres poseídos por demonios, que vivían entre los sepulcros.Eran tan violentos que nadie podía pasar por aquel camino.
De pronto gritaron:
“¿Qué tienes que ver con nosotros, Hijo de Dios?
¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?”A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo.
Los demonios le suplicaron:
“Si nos expulsas, envíanos a los cerdos.”
Jesús les dijo:
“Vayan.”
Ellos salieron y entraron en los cerdos,
y toda la piara se precipitó al mar y murió.Los que cuidaban los cerdos huyeron y contaron lo sucedido en la ciudad.
Entonces toda la población salió al encuentro de Jesús
y, al verlo, le rogaron que se marchara de su territorio. -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 8, 23–27
Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron.
De pronto se levantó una fuerte tempestad en el mar,
y las olas cubrían la barca.Pero Jesús dormía.
Los discípulos se acercaron y lo despertaron diciendo:
“¡Señor, sálvanos, que perecemos!”
Él les respondió:
“¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?”
Entonces se levantó,
reprendió a los vientos y al mar,
y sobrevino una gran calma.Los hombres, admirados, decían:
“¿Quién es este, que hasta los vientos y el mar le obedecen?”
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Saknas det avsnitt?
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PADRE JOHN KENNY
Mateo 16, 13–19
Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
“¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”
Ellos respondieron:
“Unos dicen que Juan el Bautista; otros, Elías; otros, Jeremías o alguno de los profetas.”
Entonces Jesús les preguntó:
“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”
Simón Pedro respondió:
“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.”
Jesús le dijo:
“Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás,
porque eso no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo.Y yo te digo que tú eres Pedro,
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia;
y el poder de la muerte no la derrotará.Te daré las llaves del Reino de los cielos;
todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo,
y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 10, 37–42
Jesús dijo a sus discípulos:
“El que ama a su padre o a su madre más que a mí,
no es digno de mí.Y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí,
no es digno de mí.El que no toma su cruz y me sigue,
no es digno de mí.El que encuentre su vida, la perderá;
y el que pierda su vida por mí, la encontrará.El que los recibe a ustedes, me recibe a mí;
y el que me recibe a mí, recibe al que me envió.El que recibe a un profeta por ser profeta,
recibirá recompensa de profeta.Y el que recibe a un justo por ser justo,
recibirá recompensa de justo.Y quien dé aunque sea un vaso de agua fresca
a uno de estos pequeños por ser discípulo,
en verdad les digo que no quedará sin recompensa.” -
PADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 8, 5–17
Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le suplicó:
“Señor, mi criado está en casa paralítico y sufre terriblemente.”
Jesús le dijo:
“Iré a curarlo.”
Pero el centurión respondió:
“Señor, no soy digno de que entres en mi casa;
basta que digas una sola palabra
y mi criado quedará sano.Porque también yo soy un hombre sujeto a autoridad,
y tengo soldados a mis órdenes.”Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo:
“En verdad les digo que no he encontrado en Israel una fe tan grande.”
Y el criado quedó sano en aquel momento.
Después, Jesús fue a la casa de Pedro.
Vio a la suegra de Pedro en cama con fiebre;
le tocó la mano, y la fiebre la dejó.Al atardecer le llevaron muchos enfermos y endemoniados;
Jesús los curó a todos.Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías:
“Él tomó nuestras enfermedades
y cargó con nuestros dolores.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 8, 1–4
Cuando Jesús bajó del monte,
lo seguía una gran multitud.Entonces se acercó un leproso,
se postró ante Él y le dijo:“Señor, si quieres, puedes limpiarme.”
Jesús extendió la mano, lo tocó y dijo:
“Quiero. Queda limpio.”
Y al instante quedó limpio de su lepra.
Jesús le dijo:
“No se lo digas a nadie;
ve a presentarte al sacerdote
y ofrece la ofrenda que mandó Moisés,
para que les sirva de testimonio.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 7, 21–29
Jesús dijo:
“No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’,
entrará en el Reino de los cielos,
sino el que cumple la voluntad de mi Padre.Muchos me dirán aquel día:
‘Señor, ¿no profetizamos en tu nombre?
¿No expulsamos demonios en tu nombre?’Entonces yo les diré:
‘Nunca los conocí.
Apártense de mí.’Por eso,
todo el que escucha estas palabras mías
y las pone en práctica,
se parece a un hombre prudente
que construyó su casa sobre roca.Cayó la lluvia,
vinieron los ríos,
soplaron los vientos
y golpearon la casa.Pero no se derrumbó,
porque estaba cimentada sobre roca.En cambio,
el que escucha mis palabras y no las pone en práctica,
se parece a un hombre necio
que construyó su casa sobre arena.Cayó la lluvia,
vinieron los ríos,
soplaron los vientos
y la casa se derrumbó.Y fue grande su ruina.”
Cuando Jesús terminó de hablar,
la gente estaba admirada de su enseñanza,
porque enseñaba con autoridad. -
PADRE JOHN KENNY
Lucas 1, 57–66.80
Cuando llegó el tiempo de dar a luz, Isabel tuvo un hijo.
Sus vecinos y parientes se alegraban con ella al ver la misericordia que el Señor le había mostrado.
Al octavo día fueron a circuncidar al niño y querían llamarlo Zacarías, como su padre.
Pero su madre dijo:
“No. Se llamará Juan.”
Ellos respondieron:
“No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.”
Entonces preguntaron por señas a su padre cómo quería llamarlo.
Él pidió una tablilla y escribió:
“Juan es su nombre.”
Y todos quedaron admirados.
En ese mismo instante se le soltó la lengua y comenzó a hablar bendiciendo a Dios.
Todos los vecinos quedaron sobrecogidos, y la noticia se difundió por toda la región.
Y todos se preguntaban:
“¿Qué llegará a ser este niño?”
Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo y fortaleciéndose en espíritu;
y vivió en el desierto hasta el día de su manifestación a Israel. -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 7, 6.12–14
Jesús dijo:
“No den las cosas santas a los perros,
ni echen sus perlas delante de los cerdos,
no sea que las pisoteen
y luego se vuelvan contra ustedes.Todo lo que quieran que los demás hagan con ustedes,
háganlo ustedes con ellos;
en esto consisten la Ley y los Profetas.Entren por la puerta estrecha.
Porque ancha es la puerta
y espacioso el camino que lleva a la perdición,
y muchos entran por él.Pero estrecha es la puerta
y angosto el camino que lleva a la vida,
y pocos lo encuentran.” -
PADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 7, 1–5
Jesús dijo:
“No juzguen,
para que no sean juzgados.Porque con el juicio con que juzguen serán juzgados,
y con la medida con que midan serán medidos.¿Por qué miras la astilla que hay en el ojo de tu hermano,
y no te das cuenta de la viga que hay en el tuyo?¿Y cómo puedes decir a tu hermano:
‘Déjame sacarte la astilla del ojo’,
cuando tú tienes una viga en el tuyo?
Hipócrita,
saca primero la viga de tu ojo,
y entonces verás claramente
para sacar la astilla del ojo de tu hermano.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 10, 26–33
Jesús dijo a sus discípulos:
“No tengan miedo.
Nada hay oculto que no llegue a descubrirse,
ni nada secreto que no llegue a saberse.Lo que les digo en la oscuridad, díganlo a plena luz;
y lo que escuchan al oído, proclámenlo desde las azoteas.No teman a los que matan el cuerpo,
pero no pueden matar el alma.¿No se venden dos gorriones por unas monedas?
Y sin embargo, ni uno solo cae a tierra
sin que lo permita el Padre.En cuanto a ustedes,
hasta los cabellos de su cabeza están contados.Por eso, no tengan miedo;
ustedes valen más que muchos gorriones.A quien me reconozca delante de los hombres,
yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo.Pero al que me niegue delante de los hombres,
yo también lo negaré delante de mi Padre que está en el cielo.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 6, 24–34
Jesús dijo:
“Nadie puede servir a dos señores;
porque amará a uno y despreciará al otro.
No pueden servir a Dios y al dinero.Por eso les digo:
no se preocupen por su vida,
qué comerán o qué beberán;
ni por su cuerpo, qué vestirán.Miren las aves del cielo:
no siembran ni cosechan,
y sin embargo su Padre celestial las alimenta.¿No valen ustedes mucho más que ellas?
¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe,
puede añadir una hora a su vida?Miren los lirios del campo, cómo crecen:
no trabajan ni hilan;
y sin embargo ni Salomón, en toda su gloria,
se vistió como uno de ellos.Si Dios viste así la hierba del campo,
¿no hará mucho más por ustedes?No se inquieten diciendo:
‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos vestiremos?’Su Padre celestial sabe que necesitan todo eso.
Busquen primero el Reino de Dios y su justicia,
y todo lo demás se les dará por añadidura.No se preocupen por el mañana;
el mañana se preocupará de sí mismo.A cada día le basta su propio afán.”
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PADRE JOHN KENNY
Mateo 6, 19–23
Jesús dijo:
“No acumulen tesoros en la tierra,
donde la polilla y el óxido los destruyen,
y donde los ladrones entran a robar.Acumulen más bien tesoros en el cielo,
donde ni la polilla ni el óxido destruyen,
y donde los ladrones no entran ni roban.Porque donde está tu tesoro,
allí estará también tu corazón.La lámpara del cuerpo es el ojo.
Si tu ojo está sano,
todo tu cuerpo estará lleno de luz.Pero si tu ojo está enfermo,
todo tu cuerpo estará en tinieblas.Y si la luz que hay en ti es oscuridad,
¡qué grande será la oscuridad!” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 6, 7–15
“Cuando oren,no repitan palabras inútilmente como los paganos,que piensan que serán escuchados por hablar mucho.No sean como ellos,porque su Padre sabe lo que necesitanantes de que se lo pidan.Ustedes oren así:‘Padre nuestro que estás en el cielo,santificado sea tu Nombre.Venga tu Reino.Hágase tu voluntaden la tierra como en el cielo.Danos hoy nuestro pan de cada día.Perdona nuestras ofensas,como también nosotros perdonamosa los que nos ofenden.No nos dejes caer en la tentacióny líbranos del mal.’Porque si ustedes perdonan a los demás sus faltas,también su Padre celestial los perdonará.Pero si no perdonan a los demás,tampoco el Padre les perdonará sus faltas.”
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PADRE JOHN KENNY
(Mateo 6, 1–6.16–18)
Jesús dijo:
“Cuídense de practicar su justicia delante de los hombres
para ser vistos por ellos;
de lo contrario, no tendrán recompensa de su Padre celestial.Cuando des limosna,
no lo anuncies para que te admiren.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto;
y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.Cuando oren,
no sean como los hipócritas,
que les gusta rezar de pie para ser vistos.Tú, cuando ores,
entra en tu habitación,
cierra la puerta
y ora a tu Padre en lo secreto;
y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.Y cuando ayunen,
no pongan cara triste como los hipócritas,
que desfiguran su rostro para que todos noten que ayunan.Tú, cuando ayunes,
perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
para que tu ayuno lo vea tu Padre,
que está en lo secreto;
y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 5, 43–48
Jesús dijo:
“Han oído que se dijo:
‘Amarás a tu prójimo
y odiarás a tu enemigo.’Pero yo les digo:
Amen a sus enemigos,
y recen por los que los persiguen,para que sean hijos de su Padre celestial,
que hace salir su sol sobre buenos y malos,
y hace llover sobre justos e injustos.Porque si aman a los que los aman,
¿qué mérito tienen?¿No hacen eso mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos,
¿qué hacen de extraordinario?¿No hacen eso también los paganos?
Ustedes, pues, sean perfectos,
como su Padre celestial es perfecto.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 5, 38–42
Jesús dijo:
“Han oído que se dijo:
‘Ojo por ojo y diente por diente.’Pero yo les digo:
no hagan frente al que les agravia.Al contrario,
si alguien te golpea en la mejilla derecha,
preséntale también la otra.Al que quiera llevarte a juicio para quitarte la túnica,
déjale también el manto.Y si alguien te obliga a caminar una milla,
ve con él dos.Da al que te pida,
y no vuelvas la espalda al que quiere pedirte prestado.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 9, 36 – 10, 8
Al ver a las multitudes, Jesús se compadecía de ellas,
porque estaban cansadas y abatidas,
como ovejas que no tienen pastor.Entonces dijo a sus discípulos:
“La mies es mucha
y los trabajadores pocos.
Rueguen, por tanto, al dueño de la mies
que envíe trabajadores a su campo.”Después llamó a sus doce discípulos
y les dio autoridad sobre los espíritus impuros
y para sanar toda enfermedad y dolencia.Estos son los nombres de los doce apóstoles:
Simón, llamado Pedro; Andrés, su hermano;
Santiago y Juan, hijos de Zebedeo;
Felipe y Bartolomé;
Tomás y Mateo;
Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simón el Cananeo y Judas Iscariote.A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
“Vayan más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Por el camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca.
Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios.
Gratis lo recibieron;
denlo gratis.” -
PADRE JOHN KENNY
Lucas 2, 41–51
Los padres de Jesús iban cada año a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron según la costumbre.
Terminada la fiesta, regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran.Pensando que iba en la caravana, caminaron un día entero;
después lo buscaron entre familiares y conocidos, pero no lo encontraron.Entonces regresaron a Jerusalén buscándolo.
Al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo,
sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.Todos los que lo oían quedaban admirados de su inteligencia y de sus respuestas.
Al verlo, sus padres se sorprendieron, y su madre le dijo:
“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?
Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.”Él les respondió:
“¿Por qué me buscaban?
¿No sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?”Pero ellos no comprendieron lo que les decía.
Jesús bajó con ellos a Nazaret
y les estaba sujeto.Su madre conservaba todas estas cosas en su corazón.
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PADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 11, 25–30
En aquel tiempo, Jesús dijo:
“Te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque has ocultado estas cosas
a los sabios y entendidos,
y las has revelado a los pequeños.Sí, Padre,
porque así te ha parecido bien.Todo me ha sido entregado por mi Padre.
Nadie conoce al Hijo sino el Padre,
ni nadie conoce al Padre sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.Vengan a mí
todos los que están cansados y agobiados,
y yo los haré descansar.Tomen mi yugo sobre ustedes
y aprendan de mí,
que soy manso y humilde de corazón,
y encontrarán descanso para sus almas.Porque mi yugo es suave
y mi carga ligera.” - Visa fler