Avsnitt

  • ¿Está hambriento? No físicamente hambriento, ¿pero tiene usted un deseo de algo más en la vida? ¿Hay algo profundo en su interior, que parece nunca estar satisfecho? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, "Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás" (Juan 6:35). ¿Está usted confundido? ¿Nunca puede encontrar un sendero o propósito en la vida? ¿Parece como que alguien ha apagado las luces y usted no puede encontrar el interruptor? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús proclamó, "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida" (Juan 8:12). ¿Alguna vez ha sentido, como que le han cerrado la puerta de la vida? ¿Ha intentado abrir muchas puertas, solamente para encontrar que detrás de ellas todo está vacío y sin sentido? ¿Está buscando una entrada a una vida plena? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, "Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos" (Juan 10:9). ¿Otras personas siempre lo defraudan? ¿Sus relaciones han sido superficiales y vacías? ¿Parece como que todos están tratando de sacar provecho de usted? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús dijo, "Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas…yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen" (Juan 10:11,14). ¿Se ha preguntado qué sucede después de la vida? ¿Está cansado de vivir su vida por las cosas que solamente corrompen y corroen? ¿Alguna vez duda de que la vida tenga algún significado? ¿Quiere usted vivir después de que muera? Si es así, ¡Jesús es el camino! Jesús declaró, "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente" (Juan 11:25-26).

    ¿Cuál es el camino' ¿Cuál es la verdad? ¿Cuál es la vida? Jesús contestó, "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14:6). El hambre que usted siente, es un hambre espiritual, y solamente puede ser saciada por Jesús. Jesús es el único que puede disipar la oscuridad. Jesús es la puerta a una vida satisfactoria. Jesús es el amigo y el pastor que usted ha buscado. Jesús es la vida – en este mundo y en el próximo. ¡Jesús es el camino de la salvación! La razón por la que se siente hambriento, la razón por la que parece estar perdido en la oscuridad, la razón por la que no puede encontrar significado en la vida, es que usted está separado de Dios. Eclesiastés 7:20 dice; CIERTAMENTE NO HAY HOMBRE JUSTO EN LA TIERRA, QUE HAGA EL BIEN Y NUNCA PEQUE.
    La Biblia nos dice que todos hemos pecado, y por tanto estamos separados de Dios (Romanos 3:23). El vacío que siente en su corazón es por la ausencia de Dios en su vida. Fuimos creados para tener una relación con Dios. A causa de nuestro pecado, estamos separados de esa relación. Aún peor, nuestro pecado puede hacer que quedemos separados de Dios por toda la eternidad — en esta vida y en la que viene (Romanos 6:23; Juan 3:36).

  • Tenemos la costumbre de monitorear nuestro comportamiento mientras ignoramos en gran medida nuestro corazón. Después de todo, ¿cómo controlas tu corazón? No puedo desviarme mucho en mi comportamiento sin que alguien me llame la atención. Pero ¿qué sucede con mi corazón? Eso parece un poco más complicado.

    Jesús expresó algo que todavía tiene enormes implicaciones en la actualidad: «Lo que sale de la boca viene del corazón», y luego añadió: «Del corazón salen los malos pensamientos».

    El corazón es un misterio. De hecho, un profeta preguntó sobre el corazón: «¿Quién puede comprenderlo?» (Jeremías 17:9). Buena pregunta. La implicación es que nadie puede; con lo cual estoy de acuerdo. E incluso si comenzamos a entenderlo, ciertamente no podemos controlarlo, y esa es una razón más por la cual debemos aprender a monitorearlo. Así como la actividad sísmica de un volcán inactivo, lo que no conoces puede hacerte daño.

    De repente alguien pide el divorcio.

    De repente, las calificaciones de un niño disminuyen y su actitud cambia.

    De repente, un pasatiempo inofensivo se convierte en un hábito destructivo.

    De la nada, palabras devastadoras traspasan el alma de un ser querido desprevenido.

    Todos lo hemos visto, lo hemos sentido, incluso lo hemos causado. Tal como Jesús predijo, lo que se origina en lo oculto de nuestros corazones no siempre permanecerá como un secreto. Al final se abre paso en nuestros hogares, centros de trabajo y vecindarios.

    El corazón se descubre en cada conversación. Dicta cada relación. Nuestras propias vidas emanan del corazón. Vivimos, somos padres, lideramos, nos relacionamos, nos enamoramos, confrontamos, reaccionamos, respondemos, instruimos, dirigimos, resolvemos problemas y amamos, y todo sale del corazón. Nuestros corazones impactan la intensidad de nuestra comunicación. Ellos tienen el potencial de exagerar nuestras sensibilidades e insensibilidades. Cada esfera de la vida se entrelaza con lo que está sucediendo en nuestro corazón. Todo pasa por el corazón hacia donde sea que vaya. Todo.

    Necesitamos el valor para pedir al Padre celestial que nos ayude a cuidar, comprender y purificar nuestro corazón. Él está ansioso por responder y mostrarnos cómo reemplazar viejos y malos hábitos del corazón por otros nuevos y mejores que con el tiempo nos harán más como Su Hijo. ¿Qué revelan tus pensamientos, tus palabras y tus acciones recientes sobre lo que está pasando en tu corazón?


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  • El tiempo de adviento (venida) o la preparación para la venida del Salvador no es un asunto que ha quedado pasado o que tenga que ver solo con el nacimiento (Natividad) de Jesús en su primera venida. También nos habla de una continua preparación para recibirlo. Y con mayor razón, porque la Biblia habla del futuro retorno del Rey, está llena de promesas de paz y del establecimiento de un reino que no tendrá fin, cuyo rey es Jesús. Su reino ya ha venido, Jesucristo decía: “El reino de los cielos se ha acercado” y llegará el día en que será establecido entre nosotros en su máximo esplendor y perfección. Pero no todos le reconocen como rey, quizás es más fácil contemplarlo como un bebé recostado en un pesebre, tal vez hasta nos conmueve verle sanando enfermos y dando su vida por nosotros en la cruz. Jesús vino para hacer muchas cosas por nosotros y a nuestro favor, resolvió el problema del pecado y nos promete una vida plena y llena de la bendición de su presencia. Pero para entrar al reino de los cielos, necesitas reconocerle como el Rey de tu vida. El gobernará por toda la eternidad sobre su pueblo, en aquel momento no habrá más llanto, ni más tristeza, ni más dolor. Será un reino glorioso donde el Hijo de David, Jesucristo reinará por toda la eternidad. Pero el quiere reinar en nuestra vida desde hoy.
    Isaías 11:1-10
    Zacarías 14:9
    Hechos 1:9-11
    Apocalipsis 22:16-17..

  • La Biblia dice que cuando Jesús nació, unos sabios venidos desde tierras muy lejanas en el oriente, vieron una estrella que les indicaba el nacimiento de un gran rey entre los judíos. Estos sabios probablemente hicieron extensos planes, muchos preparativos, emprendieron un largo viaje y recorrieron una gran distancia solo para conocer al recién nacido rey. Vinieron desde lejos para ofrecer una muestra de respeto a Jesús, el Hijo de Dios que estaba en los brazos de su madre María. La Biblia dice que se inclinaron y le adoraron. Imagina esos hombres trayendo los mejores regalos de la época y postrándose delante de un bebé. Tenemos que reconocer en ellos un gran acto de gentileza, pero también esta es una imagen profética, porque este recién nacido rey, no solo será el rey de los judíos, sino rey de todas las naciones y todos los pueblos de la tierra. Porque la Biblia dice: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre;para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla; de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre.(Filipenses 2:9-11 )
    Para estos sabios de oriente no fue cuestión de indagar quien era este niño, si parecía un rey o porque no estaba en un palacio. Todo se trató de obediencia, sabían a donde apuntaban los indicios, le buscaron, le reconocieron y le adoraron. 
    S. Mateo 2:1-15
    Filipenses 2:9-11.

  • José y María viajaron de la ciudad de Nazaret a un pueblito llamado Belén por cuestiones de un censo de población. Es increíble cómo esas decisiones de política humana vinieron a ser complementos en los propósitos divinos. Y cuando llegó el momento para que naciera el bebé, Jesús nació en Belén de Judea. Esa noche ángeles aparecieron en los cielos frente a algunos pastores que cuidaban sus rebaños y les anunciaron del nacimiento. Es decir que el Hijo de Dios ha nacido y todo el cielo lo está celebrando, y los primeros informados de este acontecimiento no son los ricos y poderosos de la época, no son la crema y la nata de la sociedad. Son personas que tenían uno de peores trabajos de la época, duermen mal, lejos de sus familias, acampaban a la intemperie, su ropa no huele bien y están sujetos a las inclemencias del tiempo. Sin embargo, son los primeros en escuchar que el rey ha nacido. Dios no les menospreció por su aspecto, ni por su olor, ni por el tipo de ropa que trían o el tipo de persona que eran. A fin de cuentas, todos los seres humanos estamos en la misma condición, todos somos pecadores y necesitados de un Salvador. Solo que algunos fácilmente reconocen su necesidad y otros no tanto. 
    S.Lucas 2:1-20..

  • José y María serían unos jovencitos para cuando el anuncio del nacimiento de Jesús les fue dado. Estaban comprometidos para casarse y mediante la dirección de unos ángeles recibieron instrucciones y decidieron ser obedientes a la voluntad de Dios. Quizás no fue tan sencillo obedecer esas instrucciones, eran muy jóvenes, no era como que a cada rato tenían visitas angelicales ¿Cómo iban a explicar todo esto a sus padres? ¿Qué hay de sus planes? María pudo haber pensado ¿Qué pasará con mi boda? Y José ¿Cómo que embarazada? 
    A veces obedecer la voluntad de Dios no siempre será algo sencillo de hacer, tal vez habrá retos que vencer, dificultades que enfrentar, vencer el miedo al “¿Qué dirán...?”. ¿Cómo enfrentar a la familia? ¿Qué van a decir mis amigos? ¿Estoy seguro/a de lo que escuche?
    Lo más importante que necesitamos recordar, es que Dios no necesita personas perfectas y no necesitamos tener todas las respuestas, pero para hacer su voluntad, Dios solo necesita corazones dispuestos y obedientes. 
    S. Lucas 1:26-38
    S. Mateo 1:18-25.

  • Juan el Bautista fue enviado por Dios seis meses antes del nacimiento de Jesús. Esta fue la declaración que su padre Zacarías pronunció sobre él, el día de su nacimiento. El bautista sería como aquel heraldo o mensajero que anunciaba la llegada inminente de un Rey que ya estaba en camino. Juan vino para preparar la llegada del Mesías (El Salvador) a los corazones de los hombres. Su trabajo consistió en preparar a todos los que escuchaban su mensaje; si abrían su corazón, reconocían su necesidad y se arrepentían de sus pecados, declaraban públicamente esa decisión con un bautismo en agua (un lavamiento). Ese bautismo era una expresión pública de su fe, de lo que habían creído y de lo que esperaban. Como si estuvieran diciendo: “Jesús, estoy listo para recibirte”. Era como encender la luz en una habitación que está a punto de ser ocupada por un huésped distinguido, -Jesús, eres bienvenido, ponte cómodo, estoy feliz de recibirte en casa-, quizás la respuesta más apropiada para la invitación de Jesús: “¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo..” (Apocalipsis 3:20 NTV) 
    S. Lucas 1:57-80
    Apocalipsis 3:20..

  • El mismo profeta Isaías que habló de la llegada de un pequeño niño nacido de una virgen (Isaías 7:14) también habló en detalle del propósito de su venida. Jesús el Hijo de Dios vino a tomar nuestro lugar delante de Dios, tomando sobre sí mismo, aquellas cosas que eran demasiado pesadas y gravosas para nosotros. La injusticia, la enfermedad, el dolor, la muerte, la soledad, la angustia, la tristeza, la depresión, el abuso y el sufrimiento más profundo de todos, la gran separación que existía entre Dios y la humanidad. Una separación causada por el pecado, nuestro pecado. Jesús tomó todas esas cosas y las cargó sobre sí mismo en la cruz del calvario, para mostrarnos que no llevamos solos esas cargas. Él dijo “Vengan a mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y yo les daré descanso” (Mateo 11:28) Este siempre fue el plan de Dios desde el principio de la creación. Este es el corazón detrás de la Natividad y el propósito de la venida de Jesús a este mundo. Nació en un pesebre, el que lo tenía todo, vino sin nada para dárnoslo todo. (2a Corintios 8:9) 
    Isaías 53:1-12

    S.Mateo 11:28
    Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

    2 Corintios 8:9
    Porque ya sabéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor de vosotros, siendo rico se hizo pobre; para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos..

  • La venida del hijo de Dios; el Mesías, fue anunciada por los profetas.
    Isaías 9:6-7
    En realidad, toda la escritura hablaba de la llegada de un rey, un gobernante, un soberano que establecería un reino eterno, un reino de paz que no tendrá fin. Pero no es un rey solo para la nación de Israel, es un rey para todas las naciones. El rey prometido será justo, gobernará con imparcialidad y por la eternidad, no es un rey que vino a imponerse por la fuerza, por medio de conquista o de guerra. Jesús no quiere establecer su reino en el corazón de los hombres por la fuerza. Vino como un pequeño niño, con humildad y sencillez. Sin embargo, Él es Dios Poderoso, un Padre Eterno, un Maravilloso Consejero y un Príncipe de Paz. No vino con un montón de reglas, normas o ritos religiosos, no vino a establecer una religión, vino porque quería tener contigo una relación. 
    ¡Vino como un bebé! No hay protocolos para eso, ni recepciones, discursos o presentaciones especiales. Solo abrazos, una relación de amor y una sencilla alegría. Con Jesús las formalidades quedan de lado, hablamos de una relación personal, estrecha, intima. ¿Cómo es tu relación con Jesús? 

    Isaías 2:2-4
    Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y Él nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová. Y juzgará entre las naciones y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.

    Isaías 7:14
    Por tanto el Señor mismo os dará señal: He aquí una virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel.

    Isaías 9:6-7
    Porque un niño nos es nacido, un hijo nos es dado; y el principado será sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y de su paz no tendrá límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.

  • Este es un tiempo muy especial , una fecha para recordar el acontecimiento que marcó la historia para siempre,¡ el Rey nació! Independientemente cómo celebremos estas fechas debemos recordar algo muy importante, el nacimiento de Jesús, un puente entre Dios y los hombres.Él quiere nacer en cada corazón. Es Jesús quien da la esperanza y propósito a nuestras vidas.

  • Mucha gente pregunta, “¿Hay una oración que pueda decir que me pueda dar la salvación?”. Es importante recordar que la salvación no se recibe por recitar una oración o pronunciar ciertas palabras. En ninguna parte la biblia registra a alguna persona recibiendo la salvación mediante una oración. El decir una oración no es la forma bíblica para la salvación.

    El método bíblico para la salvación es creer en Jesucristo. Juan 3:16 nos dice, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. La salvación se obtiene por la fe (Efesios 2:8), por recibir a Jesús como Salvador (Juan 1:12) y, por confiar plenamente solo en Jesús (Juan 14:6; Hechos 4:12) – no por decir una oración.

    El mensaje bíblico de la salvación es simple y claro y al mismo tiempo asombroso. Todos hemos cometido pecado contra Dios (Romanos 3:23). Aparte de Jesucristo, no hay nadie que haya vivido una vida entera sin pecar (Eclesiastés 7:20). A causa de nuestro pecado, todos merecemos el juicio de Dios (Romanos 6:23), y el juicio es la muerte Física y Espiritual; la muerte física es la separación del cuerpo con el alma, y la muerte espiritual es la separación del hombre con Dios. Por nuestro pecado y su merecido castigo, no hay nada que podamos hacer por nosotros mismos para justificarnos ante Dios. Como resultado de Su amor por nosotros, Dios tomó forma humana en la Persona de Jesucristo. Jesús vivió una vida perfecta, y siempre enseñó la verdad. Sin embargo, la humanidad rechazó a Jesús y le dio muerte crucificándolo. A través de ese horrible acto de matar al único hombre verdaderamente inocente quien era Dios hecho hombre, se obtuvo nuestra salvación. Jesús murió en nuestro lugar, Él entregó su vida voluntariamente.
    Jesús llevó la carga y el juicio por el pecado sobre Él mismo (2 Corintios 5:21). Pero después Jesús resucitó (1 Corintios capítulo 15), certificando que Su pago por el pecado fue suficiente, y que Él venció al pecado y la muerte. Como resultado del sacrificio de Jesús, Dios nos ofrece la salvación como un regalo. Dios nos llama a todos a arrepentirnos de nuestros pecados (Hechos 17:30), y a tener fe en Cristo como el pago total por nuestros pecados (1 Juan 2:2). La salvación se obtiene por recibir el regalo que Dios nos ofrece, no por hacer una oración.

    Ahora, eso no significa que no pueda incluirse una oración al recibir la salvación. Si comprende el Evangelio, cree que es verdad, y ha aceptado a Jesús como su Salvador, es bueno y apropiado expresar esta fe en Dios en una oración. Comunicarnos con Dios a través de la oración puede ser una manera de progresar, de la aceptación de los hechos acerca de Jesús como verdad, a confiar plenamente en Jesús como Salvador. La oración puede estar relacionada con el hecho de poner su fe en Jesús solamente para salvación.

    Nuevamente, sin embargo, es de crucial importancia que no base su salvación en tener que decir una oración. ¡El recitar una oración no puede salvarle! Si quiere recibir la salvación que está disponible a través de Jesús, ponga su fe en Él. Confíe plenamente en Su muerte como el sacrificio suficiente por sus pecados. Dependa total y únicamente de Él como su Salvador. Ese es el método bíblico para la salvación. Si ya ha recibido a Jesús como su Salvador, por supuesto que puede ofrecer una oración a Dios. Dígale a Dios lo agradecido que está por Jesús. Ofrezca alabanzas a Dios por Su amor y sacrificio. Agradezca a Jesús por morir por sus pecados y proveer la salvación para usted. ¡Esa es la relación bíblica entre la salvación y la oración!

  • La frase “el amor de Cristo,” diferente a “el amor por Cristo,” se refiere al amor que Él tiene hacia la humanidad. Su amor puede ser descrito brevemente como su Forma de actuar en nuestro mejor interés, especialmente en satisfacer nuestra mayor necesidad, tanto
    Espiritual, físicas y material ..a pesar de haberle costado todo, y aunque éramos totalmente indignos de tal amor.

    Aunque Jesucristo, siendo Dios por naturaleza, existió desde el principio de los tiempos con Dios el Padre (Juan 1:1) y el Espíritu Santo, Él dejó voluntariamente Su trono (Juan 1:1-14) para hacerse hombre, y así poder pagar el castigo por nuestros pecados, para que no tuviéramos que pagarlo nosotros por toda la eternidad en el lago de fuego (Apocalipsis 20:11-15). Porque el pecado de la humanidad ha sido pagado por nuestro Salvador Jesucristo, quien jamás pecó, Dios, quien es justo y santo, puede ahora perdonar nuestros pecados cuando aceptamos el pago de Jesucristo como nuestro (Romanos 3:21-26). Por tanto, el amor de Cristo es mostrado al haber dejado Su hogar en el cielo, donde era adorado y honrado como Él merece, para venir al mundo en forma de hombre, donde Él sería ridiculizado, traicionado, golpeado, y crucificado en una cruz para pagar el castigo por nuestro pecado, resucitando nuevamente de los muertos al tercer día. Él consideró nuestra necesidad de un Salvador de nuestro pecado y su castigo, como más importante que Su propia vida y comodidad (Filipenses 2:3-8).
    Algunas veces la gente ofrece voluntariamente su vida por aquellos que consideran ser dignos de ello – un amigo, un familiar, otras personas que a nuestro juicio son “buenas” – pero el amor de Cristo va más allá de eso. El amor de Cristo se extiende hasta aquellos que son los más indignos. Él voluntariamente llevó el castigo de aquellos que lo torturaron, lo odiaron y se revelaron en Su contra, a quienes Él no les importaba, aquellos que eran los más indignos de Su amor (Romanos 5:6-8). ¡Él dio todo lo que podía dar por aquellos que menos lo merecían! Entonces, el sacrificio es la esencia del amor santo. Este es un amor como el de Dios, no un amor como el del hombre (Mateo 5:43-48).

    Este amor que Él demostró por nosotros en la cruz es sólo el principio. Cuando ponemos nuestra confianza en Él como nuestro Salvador, ¡Él nos hace hijos de Dios, y co-herederos con Él! Él viene a morar dentro de nosotros a través de Su Espíritu Santo, prometiendo que nunca nos dejará ni nos desamparará (Hebreos 13:5-6). Por tanto, tenemos a un amado compañero de por vida. Y sin importar por lo que pasemos, Él está ahí, y Su amor está siempre disponible para nosotros (Romanos 8:35). Pero así como Él reina legítimamente como un Rey benevolente en el cielo, necesitamos darle la posición que Él merece también en nuestras vidas, la de Maestro y no solamente de compañero. Es solo entonces, cuando experimentaremos la vida que Él quiso que viviéramos en la llenura de Su amor (Juan 10:10b).
    Si usted estimada amiga,amigo aún no experimenta las riquezas del amor de Dios, le invito a recibirle como su salvador personal, reconociendo que usted es un pecador, y que Jesús murió por sus pecados, Hable con Dios en donde quiera que usted esté, y entregue su vida a Él, entonces podrá ver el amor de Dios en su vida y por la eternidad.
    (Romanos 5:8)

  • La existencia de la vida después de la muerte es una pregunta universalmente hecha por la humanidad.Job habló por todos nosotros cuando preguntó,”El hombre nacido de mujer, corto de días y hastiado de sinsabores, sale como una flor y es cortado, y huye como la sombra y no permanece...si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?"(Job 14:1-2, 14).Como Job, todos nosotros hemos sido desafiados por esta pregunta. ¿Qué exactamente nos sucede después de morir?¿Dejamos de existir simplemente?¿Es la vida una puerta giratoria de la que se sale y se regresa a la tierra a fin de alcanzar la grandeza personal?¿Van todos al mismo lugar, o vamos a diferentes lugares?¿Hay realmente un cielo y un infierno?La Biblia nos dice que no solamente hay vida después de la muerte, sino que hay una vida eterna tan gloriosa que "Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman"(1 Corintios 2:9)Jesucristo, Dios encarnado, vino a la tierra para darnos este don de la vida eterna.”Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:5).Jesús asumió el castigo que cada uno de nosotros merecemos, y sacrificó su vida para pagar el castigo de nuestro pecado. Tres días después, Él se mostró victorioso sobre la muerte al levantarse de la tumba. Permaneció sobre la tierra por cuarenta días y fue visto por miles de personas antes de ascender al cielo. Romanos 4:25 dice, "El cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación". La resurrección de Cristo fue un evento bien documentado.El apóstol Pablo desafió a la gente a cuestionar a los testigos oculares de la validez de la resurrección, y nadie fue capaz de impugnar esta verdad. La resurrección es la piedra angular de la fe cristiana; puesto que Cristo resucitó de la muerte, podemos tener fe de que también seremos resucitados.La resurrección de Jesucristo es la prueba definitiva de la vida después de la muerte.Cristo fue solamente el primero en una gran cosecha de personas que serán resucitadas nuevamente a la vida. La muerte física vino a través de un hombre, Adán, con quien todos estamos relacionados. Pero todos los que hemos sido adoptados en la familia de Dios a través de la fe en Jesucristo, recibiremos vida nueva(1cor 15:20-22)Así como Dios levantó el cuerpo de Jesús, así nuestros cuerpos serán resucitados cuando vuelva Jesús(1 Corintios 6:14).Aunque eventualmente todos resucitaremos, no todos irán al cielo.En esta vida, cada persona debe tomar una decisión, y esto determinará su destino eterno. La Biblia dice que está establecido para nosotros morir una sola vez, y después de eso viene el juicio (Hebreos 9:27)Aquellos que han sido hechos justos por la fe en Cristo irán a la vida eterna en el cielo, pero los que rechazan a Cristo como su Salvador serán enviados al castigo eterno del infierno (Mateo 25:46)El infierno, al igual que el cielo, no es solamente un estado de existencia, sino un lugar literal y muy real. Es un lugar en donde los injustos experimentarán la eterna ira de Dios sin fin.El infierno se describe como un abismo interminable (Lucas 8:31, Apocalipsis 9:1)y un lago de fuego, que arde con azufre, en donde los habitantes serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:10)En el infierno, habrá el lloro y el crujir de dientes, dando inicio a pena intensa e ira (Mateo 13:42).
    Dios no quiere la muerte del impío, sino que se vuelva de su camino malvado para que viva(Ezequiel 33:11)Pero Dios no va a forzarnos a la sumisión. Si escogemos rechazarlo, Él acepta nuestra decisión de vivir apartados de Él eternamente. La vida sobre la tierra es una prueba – una preparación para lo que ha de venir. Para los creyentes, la vida después de la muerte es vida eterna en el cielo con Dios. Para los incrédulos, la vida después de la muerte es una eternidad en el lago de fuego.

  • Estimado oyente con este viaje quiero invitarle a pensar y a reflexionar sobre esta pregunta...
    ¿Alguna vez ha aceptado a Jesucristo como su Salvador personal? Antes de responder, permítame explicar la pregunta. Para entender bien esta pregunta, primero usted debe entender el significado de las palabras "Jesucristo," "Salvador" y "personal."

    ¿Quién es Jesucristo? Mucha gente reconocerá a Jesucristo como un buen hombre, un gran maestro, o incluso un profeta de Dios. Estas cosas son definitivamente ciertas de Jesús, pero ellas en realidad no definen quién es Él. La Biblia nos dice que Jesús es Dios en carne, que Él llegó a ser un ser humano (vea Juan 1:1,14). Jesús vino a la tierra para enseñar, sanar, corregir, y perdonarnos, y aun más, para morir por nosotros. Jesucristo es Dios, el Creador, el Señor Soberano. ¿Ha creído usted en este Jesús?
    ¿Qué es un Salvador y por qué necesitamos un Salvador? Todos hemos pecado, hemos cometido actos malvados (Romanos 3:10-18) Como resultado de nuestro pecado, somos merecedores de la ira y el juicio de Dios. El único castigo justo por pecados cometidos contra un Dios infinito y eterno, es un castigo infinito (Romanos 6:23) (Apocalipsis 20:11-15). ¡Esa es la razón por la cual necesitamos un Salvador!
    Jesucristo, vino a la tierra y murió en nuestro lugar. La muerte de Jesús, , fue un pago infinito por nuestros pecados (2Corintios 5:17) Jesús murió para pagar el castigo por nuestros pecados (Romanos 5:8)
    Estimado oyente Jesús pagó el precio para que nosotros no lo tuviésemos que hacer. La resurrección de Jesús de entre los muertos probó que Su muerte fue suficiente para pagar el castigo por nuestros pecados. ¡Esa es la razón por la cual Jesús es el único Salvador! (Vea Juan 14:6)(Hechos 4:12) ¿Está usted confiando en Jesús como su Salvador?
    ¿Es Jesús su Salvador "personal"? Mucha gente ve el cristianismo como el asistir a la iglesia, la celebración de rituales, o el no cometer ciertos pecados. Pero eso no es el cristianismo. El verdadero cristianismo es una relación personal con Jesucristo. Aceptar a Jesús como su Salvador personal es poner su fe y confianza personalmente en Él. Ninguno es salvo por la fe de otros. Nadie es perdonado por hacer ciertas obras. El único camino para ser salvo, es aceptando personalmente a Jesús como su Salvador, confiando en Su muerte como pago por sus pecados, y en Su resurrección como su garantía de la vida eterna (Juan 3:16). ¿Es Jesús personalmente su Salvador?

    Recuerde estimado oyente solamente el confiar en Cristo y en su obra consumada en la cruz lo que le puede librar del pecado.
    Si usted quiere aceptar a Jesucristo como su Salvador personal, y a entendido este mensaje y reconoce que es un pecador, dígale a Dios las siguientes palabras. Esta oración es una manera de expresar a Dios su fe en Él, y agradecerle por proveerle su salvación. Usted puede repetir esta oración conmigo ahora — "Dios, sé que he pecado contra ti y merezco el castigo. Pero Jesucristo tomó el castigo que yo merecía, y a través de la fe en Él yo puedo ser perdonado. Me aparto de mi pecado y pongo mi confianza en Ti para la salvación. ¡Acepto a Jesús como mi Salvador personal! ¡Gracias por Tu maravillosa gracia y perdón – el don de la vida eterna! En el nombre de Jesucristo nuestro salvador, ¡Amén!"

    Nota: ES RECOMENDABLE QUE USTED HAGA SU PROPIA ORACIÓN PARA HABLAR CON DIOS
    *para apoyarse en los versículos de la Biblia le recomiendo usar la Biblia Reina Valera Gómez o Reina Valera 1960
    -si usted no posee una biblia imprenta puede utilizar la aplicación en su celular, pero si estamos cerca y me conoce puede pedirme una Biblia y con mucho gusto se la regalaré.